Mientras los municipios de Nariño celebraron con alegría los tradicionales Carnavales de Negros y Blancos, una de las fiestas más emblemáticas del departamento, el municipio de El Rosario permaneció en silencio. La ausencia de esta festividad, que simboliza la identidad cultural de la región, no fue casualidad: se dio en medio de una profunda crisis político-social que ha afectado el tejido social, la economía local y el espíritu comunitario de los rosareños.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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