Las míticas elecciones de Simana

Después de superar algunos escollos que tenían que ver con unas tutelas interpuestas por unos docentes, quienes alegaban cumplir con los requisitos exigidos para ser directivos del Sindicato del Magisterio de Nariño, finalmente se van a llevar a cabo, contra y viento y marea, el próximo 24 de noviembre. Hay que tener en cuenta que inicialmente estaban previstas para el mes de mayo del presente año, pero sufrieron aplazamiento por las razones expuestas.

Los docentes tutelantes no lograron su propósito de ser candidatos para formar parte de la Junta Directiva Departamental de Simana, pues se comprobó que no cumplían con los requisitos exigidos como haber participado en asamblea de delegados o haber sido presidente de subdirectiva o comité de base. El juez de tutela reconoce la autonomía de la organización por tratarse de una entidad de derecho privado con unos estatutos que tienen como principios, entre otros, la autonomía y la pluralidad.

De esta manera vemos que los procedimientos que se invocaron no son los más idóneos puesto que se esta vulnerando la autonomía sindical contemplada en los principios estatutarios, así lo estaría reconociendo el juez de tutela. Además, se debe tener en cuenta que hay una Comisión Departamental de Garantías Electorales que se encarga de velar el cumplimiento de los requisitos legales de quienes aspiren a participar de un proceso democrático como estos.

El sentir de la XXXI Asamblea de Delegados Extraordinaria fue contundente, al rechazar la inscripción de tres candidatos a la Junta Directiva y a la comisión de Prestaciones Sociales y Salud, pues claramente se vio la falta de cumplimiento en el lleno de los requisitos y un caso en el que no se podía reelegir, como así lo determinan los estatutos. Con ello se salva la autonomía sindical, antes que sea un juez de la República el que determine un procedimiento a seguir en un certamen democrático.

Entre los antecedentes que se han presentado durante los 70 años de existencia de Simana, nos remitimos al año 1993, cuando se le revocó el mandato a la Junta Directiva de aquel momento cuando se presentó una disputa por la prestación de los servicios asistenciales entre la recién creada EPS Proinsalud y el Fondo de Prestaciones Sociales del Magisterio. Para ello se convocó a una asamblea de docentes como resultado del inconformismo con el actuar de aquella Junta que defendía a la nueva EPS, mientras que la mayoría de las bases preferían a la entidad pública. Los resultados fueron: el rechazo total a la Junta que estaba vigente y el nombramiento de una Junta provisional.

Los docentes podían cambiarse a Proinsalud o continuar con el Fondo, pero el Fondo de a poco se fue menguando, fortaleciéndose la entidad privada. En la actualidad la única EPS que presta el servicio al magisterio sigue siendo Proinsalud.

En lo que tiene que ver con la renovación de las juntas directivas, cada vez que finaliza un periodo no faltan pretextos para aplazar las elecciones y prolongar el mandato. La actual junta, de un periodo estatutario de cuatro años, ya lleva seis. Los pretextos han sido, entre otros, la pandemia, las elecciones nacionales y las demandas.

Ahora, ya en campaña, ocurre lo mismo que las elecciones locales o nacionales: como los estatutos determinan que no hay reelección, se opta por la reelección en cuerpo ajeno; varios directivos actuales tienen a sus delfines para ejercer el poder desde fuera.

Simana necesita un proceso transparente en lo electoral, pero también se necesita transparencia en el manejo de los recursos, existen algunas situaciones por aclararse, y que se debe hacer de manera oportuna, con una auditoría externa para que no queden dudas, como las hay en el momento, y que conllevan al menoscabo de la credibilidad en la organización sindical, motivando a su deserción.

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