La promesa de la “Maqueta de la Paz” en Nariño, presentada como un modelo para la transformación territorial en zonas afectadas por el conflicto, enfrenta serios cuestionamientos por parte de organizaciones sociales, autoridades étnicas y organismos internacionales. Lejos de consolidarse como una herramienta de concertación y reconstrucción del tejido social, hoy es señalada por la falta de participación efectiva, la opacidad en la información y los riesgos que genera para las comunidades en sus territorios.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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