Tumaco desconectado: el puerto que navega sin señal

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Por: Jefferson Sánchez Cifuentes

Hay algo paradójico en Tumaco y en la costa nariñense, estamos en pleno siglo XXI, en una época en la que la conectividad digital dejó de ser un lujo para convertirse en una necesidad básica, pero seguimos padeciendo un servicio de Internet y telefonía móvil que, en muchos sectores, parece pertenecer a otra época.

Desde hace por lo menos una década, la conectividad en Tumaco viene presentando serias deficiencias. Internet intermitente, baja velocidad, caídas permanentes de las redes y dificultades en la telefonía celular hacen que el territorio permanezca parcialmente aislado del resto del país y del mundo. En términos prácticos, muchos usuarios sienten que apenas reciben una fracción del servicio que deberían tener.

Y esto no es un asunto menor.

La falta de conectividad también es una forma de aislamiento territorial.

Mientras el mundo avanza hacia la educación virtual, la telemedicina, la banca digital, el comercio electrónico, el turismo inteligente y las nuevas formas de comunicación, Tumaco continúa enfrentando dificultades para conectarse de manera estable y eficiente.

El problema golpea directamente al sector educativo. Docentes, estudiantes, instituciones técnicas y universidades necesitan Internet para investigar, acceder a plataformas académicas, realizar trámites, participar en procesos de formación y comunicarse con otras regiones. ¿Cómo hablar de calidad educativa y transformación digital cuando una conexión deficiente impide hasta descargar un documento o ingresar a una plataforma?

En salud, las consecuencias pueden ser todavía más delicadas. La conectividad es fundamental para las comunicaciones institucionales, la gestión de citas y servicios, el intercambio de información y, cada vez más, para procesos relacionados con la telemedicina. Un territorio con dificultades de comunicación digital también enfrenta barreras para acceder oportunamente a determinados servicios.

Pero hay dos sectores particularmente sensibles: el turismo y la banca.

Tumaco tiene mar, playas, gastronomía, cultura, biodiversidad, música, tradición y una enorme riqueza humana. Sin embargo, en la economía contemporánea no basta con tener atractivos turísticos: hay que poder mostrarlos, promocionarlos, reservar servicios, recibir pagos electrónicos, comunicarse con los visitantes y garantizarles conectividad durante su estadía.

Un turista que no puede comunicarse, consultar una plataforma, realizar una transferencia o utilizar adecuadamente sus medios digitales encuentra una barrera que puede afectar toda la experiencia.

Lo mismo ocurre con el comercio y la banca. Hoy buena parte de las operaciones financieras dependen de Internet y de las redes móviles. Una caída de la conectividad puede significar una venta perdida, una transferencia que no se realiza, un negocio paralizado o un ciudadano que no puede acceder oportunamente a su dinero.

Creeríamos que, el problema no puede seguir tratándose como una simple falla técnica.

Estamos frente a un problema de desarrollo territorial.

Tumaco es un puerto estratégico del Pacífico colombiano. Su ubicación geográfica debería convertirlo en un punto privilegiado de conexión con Colombia y con el mundo. Sin embargo, resulta contradictorio que un territorio portuario tenga tantas dificultades para conectarse digitalmente con el resto del país.

Aquí es necesario que las empresas operadoras y las entidades responsables de las telecomunicaciones expliquen qué está ocurriendo con la infraestructura, la capacidad instalada, los enlaces de transmisión, la cobertura, la redundancia de las redes y la calidad efectiva del servicio.

Porque una cosa es tener antenas instaladas y otra muy diferente es tener conectividad de calidad.

No basta con anunciar cobertura. Hay que garantizar estabilidad, capacidad, velocidad y continuidad.

Por eso este llamado no está dirigido solamente a Claro, Movistar y demás operadores, sino también a las autoridades nacionales, regionales y locales responsables de vigilar y promover el desarrollo de las telecomunicaciones.

Tumaco y la costa nariñense no pueden continuar siendo tratados como territorios periféricos cuando la tecnología debería precisamente ayudar a superar las distancias geográficas.

Necesitamos una mesa técnica de conectividad para el Pacífico nariñense, con participación de operadores, Ministerio TIC, autoridades locales, sector educativo, salud, comercio, turismo y comunidad. Hay que identificar dónde están las fallas, medir objetivamente la calidad del servicio y establecer compromisos concretos, con fechas y responsables.

Porque mientras unos hablan de inteligencia artificial, ciudades inteligentes, transformación digital y economía 4.0, en Tumaco todavía hay ciudadanos luchando para conseguir algo mucho más elemental:

una señal que funcione.

El Pacífico nariñense no está pidiendo un privilegio. Está reclamando el derecho a participar plenamente en la sociedad contemporánea.

Tumaco no puede seguir navegando entre cables, antenas y promesas.

Necesitamos conectividad real, estable y de calidad. Ya es hora de que el mundo digital también llegue al Pacífico nariñense

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