Visita del Papa Francisco y la realidad del pueblo

Emilo Massera: “Bueno, mire, lo que pasa es que yo ya le dije a (Adolfo Servando) Tortolo (presidente del Episcopado)…”

Jorge Bergoglio: “Bueno, mire Massera, yo quiero que aparezcan”. Extracto de la declaración del hoy papa Francisco en la audiencia pública del 8 de noviembre de 2010. Tomado de Uno, Santa Fe, Argentina.

De nuevo, Francisco, el hincha del San Lorenzo, el estudiante y graduado como técnico químico, el primer papa católico jesuita, se le apunta a visitar Colombia en el año 2016. Y será el tercero después de Paulo VI, y Juan Pablo II.

Mientras tanto, las agencias noticiosas le advierten, como a cualquier mortal que ha subido de peso en demasía, y que tiene que cuidarse. Pero, no es de gastronomía que el bueno de Francisco vendrá a hablar a sus fieles, ni de cómo preparar un buen “biffe”, cómo si lo hizo y promocionaba el ex José Mujica, cuando fue minagricultura en Uruguay.

Teología de la Liberación o Popular

Como resultado de su vocación religiosa y misional, antes que nada, Jorge Bergoglio era un misionero, o pastor, a quien tocó enfrentar los mayores desafíos de la segunda mitad del siglo XX. El mayor de todos lo vivió Jorge siendo parte de la Orden fundada por Ignacio de Loyola, el religioso vasco, capitán en la lucha católica contra la reforma “protestante”.

Nacido en Buenos Aires, en Almagro en 1936, y conocedor de las barriadas obreras, primero, y luego, las villas miseria, los asentamientos de pobres y miserables que incrementó exponencialmente el cáncer neo liberal, enfermedad endémica que aún no se extirpa del todo en el cuerpo convaleciente de América Latina.

Jorge tuvo contacto directo con la realidad del pueblo, y lo popular desde su juventud de barriada. Pero, después, siendo ya novicio, supo de la teología de la liberación, la corriente más fuerte entre los jesuitas; y que teorizara el teólogo peruano Gustavo Gutiérrez.

Estos, los partidarios de la liberación en la tierra, respondían al doble llamado, primero de Juan XXIII, y luego de Pablo VI, quien nos visitó en 1968, cuando ya Camilo Torres había muerto luchando como participante en la guerrilla del Eln, junto a otros curas católicos radicalizados.

Estos prelados eran interpelados por una doble vertiente, la opción por los pobres, y el marxismo como herramienta científica que obraba en las luchas revolucionarias del siglo XX. El caso de Camilo Torres, en Colombia, lo ilustra clara y heroicamente con sus estudios en Lovaina, la nueva, la praxis en el Frente Unido, y su paso fatal por la guerrilla del Eln.

Jorge Mario no era parte de esta vertiente, sino de una que se llamaba Teología del pueblo, de la que fue un discípulo atento del teólogo argentino, jesuita también, Juan Carlos Scannone, quien enseñaba filosofía de la liberación en el Colegio Mäximo de San José. Él aún vive en la Argentina, y comentó sobre aquel tiempo brutal ante una acuciosa reportera de la RAI.

Comentarios

Comentarios