Los Gana Municipales, una apuesta equivocada en Nariño.

Un proceso bien pensado que no funcionó en la práctica.

Los Gana Municipales se desarrollaron en 59 municipios de Nariño para que el voto ciudadano sea el que determine en qué se deben invertir los recursos de regalías de la gobernación. Este ejercicio de presupuesto participativo arrancó en agosto del 2017 en cada municipio del departamento. Para esto, el gobernador de Nariño, Camilo Romero, destinó $67.529.374.589 para que sean utilizados en el proceso de gobierno abierto, principal bandera del mandatario. Luego de varios problemas en la identificación de las necesidades, en la equivocada utilización de los proyectos tipo, en la lentitud en la formulación y gestión de los mismos, tuvo como resultado un incumplimiento en las expectativas de la mayoría de nariñenses.

Frente a lo efectivamente ejecutado, dentro de los proyectos aprobados y contratados se encuentran los relacionados con Centros de desarrollo infantil, adulto mayor, Bomberos y fortalecimiento a escuelas de música de Nariño, por un valor de $15.436.472.040, que equivalen al 22% de lo destinado. Aquí es importante aclarar que una cosa  es la destinación y otra la inversión. La gobernación confunde los dos conceptos. No se puede decir que se han invertido los más de 67 mil millones si apenas se han contratado el 22%. De esto, lo efectivamente invertido es menor.

De los restantes recursos es posible que no se alcancen a contratar en este gobierno, y otros proyectos queden definitivamente sin aprobación. El error de los Gana Municipales fue no haber realizado una planificación adecuada de este proceso al inicio de gobierno, y desconocer la lógica territorial. La destinación de los recursos debió quedar definido en el año 2016. Esto porque se espera que los siguientes años sean de ejecución. Frente a lo territorial, la complejidad, la diversidad y las distintas necesidades de las subregiones de Nariño no fueron comprendidas. Tampoco fueron tramitadas adecuadamente en la definición de los proyectos. La inexperiencia en lo público profundizó las equivocaciones.

De lo anterior, se debe resaltar que los nuevos líderes se deben a los ciudadanos y por esta razón es ineludible cumplir con los compromisos asumidos. Dejar un proceso a medias genera desconfianza en la política y falta de credibilidad en el gobierno.  Razones por las cuales dieron fin a 25 años de gobiernos alternativos.

En conclusión, el próximo gobierno tiene como reto fortalecer la tradición participativa en Nariño,   desde las instituciones y con la ciudadanía. Para ello, se requiere más administración y menos política al momento de gobernar.

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