La noche en que frankenstein leyó el Quijote (Santiago Posteguillo)

 

Cuando tienes un libro en las manos, no solamente estás frente al poemario, a la novela o la obra de teatro, el libro en sí mismo alberga muchos misterios que sería interesante resolver: ¿en qué circunstancias se forjó la obra?, ¿cuáles fueron las venturas y miserias de su autor?, ¿de qué manera fue descubierta la obra para llegar al público?, ¿quiénes se empeñaron en perseguir a sus autores o depositarios para que la misma se quedara en la sombra?, ¿qué personaje literario tuvo que resucitar contra la voluntad de su creador por presión de ese público?; enigmas como éstos son los que Santiago Posteguillo nos permite solucionar en este este hermoso libro que se ocupa de la vida secreta de los libros, toda una experiencia para bibliófilos compulsivos, y todo un descubrimiento para noveles lectores.

El lenguaje ameno y directo de Posteguillo, nos presenta no un compendio de saberes académicos, sino una serie de historias verídicas que servirán de pretexto al lector para ir en busca de los autores y obras analizados, para vivir cada una de éstas con mayor conocimiento y por ende con mayor complicidad; a sabiendas de que son el reflejo y el resultado de ciertas circunstancias concretas e irrepetibles en las que estuvo inmerso su creador, y que de una u otra forma lo afectaron o se sublimaron a través del arte.

La Fundación Gabriel García Márquez de Pupiales, entre junio y septiembre del año que corre, nos confió al Doctor Carlos Revelo Risueño y a mí, orientar un pequeño taller de lectoescritura para estudiantes de bachillerato, y entre otros recursos, acudimos a las historias de La Noche en que Frankenstein leyó el Quijote para invitar y motivar a nuestros jóvenes oyentes a dejar su pasividad académica y vivir la inmortalidad de los libros y la literatura; el resultado no pudo ser mejor, al final del curso los estudiantes no sólo se entusiasmaron por leer, para nuestra sorpresa la mayoría quería que continuásemos con las charlas y actividades que veníamos ejecutando, al menos hasta culminar el año lectivo. Es decir, pudimos vivir en carne propia la eficacia de la obra que reseño en cuanto portal de acceso a la dimensión del mundo literario, en cuanto mecanismo para aproximarnos a los misterios que circundan la vida de los autores que admiramos y de los libros que les alcanzaron la eternidad.

Alguien me ha dicho con pleno acierto que éste es uno de esos libros a los que se puede cuestionar únicamente por su brevedad, pues en realidad quien se aventure en sus páginas se habrá de quedar con ganas de más, con la mente preguntándose qué otra vida oculta dormirá en los volúmenes que pueblan su biblioteca. Esperemos que Santiago Posteguillo en un futuro cercano nos permita conocer la continuación de este proyecto literario que no dudo en calificar de Genial.

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