Tumaco se mueve entre la calma que inspiran las aguas de su mar Pacífico y la violencia que ha vivido durante más de 30 años. En medio de este contraste está una población que lleva tatuado en el corazón y la mente la palabra resiliencia, pues se recupera constantemente de todos los tipos de violencia que la guerra ha dejado. A pesar de la dura situación, en este territorio, siempre sacan su tenacidad en especial las mujeres. Muchas de ellas fortalecieron su carácter o descubrieron sus talentos gracias a Fundación PLAN, la Unidad para las Víctimas y el Gobierno de Canadá, y su programa Liderando por la Paz, que comenzó luego de la firma del Acuerdo de Paz.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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