El 24 de diciembre de este año se conmemoran 200 años de la llamada “Navidad Triste” en la ciudad de Pasto, en donde sucedieron hechos nefastos que la historia oficial ha tratado de ocultar y en donde muchos historiadores locales han tratado de alimentar odios señalando las diferencias antes que aquellos elementos que pueden ser comunes en una patria que aún trata de afianzarse como nación. Doscientos años después, hechos como los acontecidos al Sur de Colombia, deben permitirnos reflexionar sobre la necesidad de reconocer las alteridades en un país profundamente disímil, para desde ahí escuchar las voces que han sido tradicionalmente silenciadas y a partir de esos relatos permitirnos construir la paz, ese anhelo que ha sido tan esquivo y que de una u otra manera marcó el derrotero del proceso de Independencia para todos los bandos hace ya dos siglos.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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