Por: Luis Efrén Delgado Eraso
Presidente de ASOINAGRO
El sindicato SINALTRACORPOICA, que representa a los trabajadores de AGROSAVIA, envió el Comunicado No. 016 al director ejecutivo Miguel Serrano López, expresando una profunda preocupación: las decisiones administrativas y salariales de la entidad se están alejando de los principios de equidad, justicia laboral y coherencia ética que deberían regir una institución pública al servicio del agro colombiano.
Uno de los puntos centrales del pronunciamiento sindical es el tamaño de la estructura administrativa de AGROSAVIA. Según los trabajadores, esta se ha vuelto excesivamente grande y costosa, afectando directamente la nómina y comprometiendo la sostenibilidad financiera de la entidad. La situación se agrava, aseguran, cuando cerca del 30% del personal concentra altos salarios integrales, absorbiendo una parte significativa del presupuesto de funcionamiento.
El mensaje emitido por la Dirección Ejecutiva el pasado 22 de diciembre encendió nuevamente las alarmas. Por segundo año consecutivo, se incumplen compromisos adquiridos en la Convención Colectiva de 2016, especialmente los relacionados con los ajustes salariales. Mientras tanto, quienes sostienen el trabajo misional en los territorios —investigadores, técnicos y personal de apoyo— ven congelado o reducido su poder adquisitivo, en un contexto económico cada vez más complejo.
El sindicato ha sido enfático: una parte mayoritaria del presupuesto de funcionamiento se destina a mantener una estructura administrativa central sobredimensionada, con niveles salariales elevados. Esta situación no solo ha sido cuestionada por SINALTRACORPOICA, sino también por el propio Ministerio de Agricultura, que ha advertido sobre la concentración de recursos en un sector minoritario de la nómina.
A esto se suma la preocupación por la implementación del sistema de evaluación de desempeño, percibido por los trabajadores como un mecanismo carente de objetividad técnica, que en lugar de contribuir a la llamada “austeridad corporativa”, profundiza las desigualdades.
El sindicato insiste en un punto que no puede ignorarse: la necesaria reestructuración de AGROSAVIA no debe comenzar por quienes menos ganan. Por el contrario, urge revisar el crecimiento de la alta dirección en los últimos años, el aumento de asesores y el costo laboral de algunas direcciones de centros, que hoy resultan insostenibles.
Resulta difícil de entender —y aún más de justificar— que mientras el Ministerio de Agricultura cuestiona que AGROSAVIA destine cerca del 30% de su presupuesto al pago de nómina de un sector reducido, el resto de los trabajadores cargue con las consecuencias del ajuste, viendo afectados sus ingresos y condiciones laborales.
Desde Nariño, donde el trabajo de AGROSAVIA es vital para pequeños y medianos productores, esta situación genera preocupación. La investigación y la innovación agropecuaria no pueden sostenerse sobre la base de la inequidad interna. Por ello, los trabajadores exigen lo mínimo que debería garantizar cualquier entidad pública: un trato salarial justo y procesos de evaluación transparentes.
Mi admiración va para quienes investigan y trabajan directamente en el campo. Escuchar al sindicato no es un obstáculo; es una oportunidad para corregir el rumbo y devolverle a AGROSAVIA la coherencia ética que el país rural necesita.




