Discursos no salvan parques: el reto ambiental que espera al nuevo Gobierno

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Fotografía: Diego Mauricio Rodríguez
Fotografía: Diego Mauricio Rodríguez

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La conservación ambiental volvió al centro del debate nacional luego de que el ministro de Ambiente designado por el presidente electo Abelardo de la Espriella, Fabio Arjona, advirtiera sobre una situación crítica en los Parques Nacionales Naturales. Según el comunicado divulgado por el equipo del mandatario electo, el país enfrenta señales graves de abandono institucional, aumento de la deforestación y presión de actores ilegales sobre áreas protegidas.

El pronunciamiento sostiene que la deforestación se habría duplicado en un año y que varios parques estarían enfrentando amenazas asociadas a minería ilícita, ocupación irregular, control de grupos armados y falta de presencia estatal. El mensaje central es claro: Colombia no puede seguir hablando de biodiversidad mientras sus territorios protegidos quedan solos frente a economías ilegales y ausencia de autoridad.

A esa advertencia se sumó Julia Miranda Londoño, exdirectora de Parques Nacionales Naturales y una de las voces ambientales más reconocidas del país. Su reacción fue contundente: “El fallido intento de la paz total dejó como uno de sus resultados la falta de Gobierno en nuestros Parques Nacionales Naturales y su abandono”.

Miranda agregó que el Gobierno que se ufanaba de sus políticas para defender al país más biodiverso del mundo terminó abandonando las áreas protegidas y dejándolas a merced de los grupos ilegales, con ecosistemas y comunidades afectadas. Su frase final resume el desafío que tendrá el gobierno entrante: “Ojalá la conservación pase de ser una promesa a ser una realidad”.

El problema no es el discurso, es la falta de gobierno

La discusión no debería reducirse a una pelea política. Lo que está en juego es la capacidad real del Estado para proteger los parques, garantizar autoridad ambiental, frenar la deforestación y evitar que zonas estratégicas queden bajo control de economías ilegales.

Colombia ha construido durante años un discurso poderoso alrededor de su biodiversidad. Se habla de potencia mundial de la vida, transición ecológica, defensa de los ecosistemas y liderazgo ambiental. Pero las advertencias del ministro designado y de Julia Miranda apuntan al mismo lugar: la conservación no se sostiene con promesas, sino con presencia, presupuesto, autoridad y resultados verificables.

Cuando un Parque Nacional Natural queda sin gobierno efectivo, no solo se afecta un área protegida. Se pone en riesgo un sistema completo: bosques, fuentes hídricas, fauna, flora, comunidades locales y servicios ambientales esenciales para el país.

Parques sin presencia, naturaleza en riesgo

Los parques no pueden ser territorios protegidos solo en el papel. Necesitan guardaparques, seguridad, equipos técnicos, monitoreo, logística, inversión, investigación, autoridad ambiental y articulación institucional.

Si el Estado no llega, llegan otros poderes. Y cuando eso ocurre, la conservación se vuelve una promesa vacía. La deforestación avanza, la minería ilegal contamina, la ocupación irregular transforma los ecosistemas y las comunidades quedan expuestas entre la presión criminal y la ausencia institucional.

Por eso, el llamado del ministro designado no puede quedarse en diagnóstico. Y la advertencia de Julia Miranda no puede perderse en la coyuntura. Ambas voces obligan al país a exigir una política ambiental seria, medible y sostenida.

Lo que debe hacer el nuevo Gobierno

El gobierno entrante debe presentar un plan inmediato de recuperación de la autoridad ambiental en los Parques Nacionales Naturales. Ese plan debe responder preguntas básicas: cuáles áreas están en mayor riesgo, qué amenazas enfrentan, cuántos recursos se necesitan, qué personal hace falta, qué acciones se tomarán contra la deforestación y cómo se protegerá a las comunidades.

También se requiere coordinación entre instituciones ambientales, judiciales y de seguridad. La destrucción ambiental no es un problema aislado: en muchos casos está conectada con economías ilegales que se benefician del abandono del Estado.

Pero la respuesta tampoco puede ser únicamente de control. La conservación necesita trabajo con comunidades, alternativas económicas, educación ambiental y acuerdos territoriales que permitan proteger la naturaleza sin desconocer las realidades sociales de quienes viven cerca de las áreas protegidas.

Que la promesa sea realidad

El país necesita pasar de los comunicados a los resultados. Los parques no se salvan con frases de campaña ni con discursos internacionales. Se salvan con decisiones concretas.

Julia Miranda lo dijo con claridad: la conservación debe dejar de ser una promesa y convertirse en realidad. El ministro designado ha puesto sobre la mesa un diagnóstico preocupante. Ahora el reto será demostrar que el nuevo Gobierno tiene capacidad para actuar.

Los parques no necesitan más retórica. Necesitan presencia.

Los ecosistemas no necesitan más promesas. Necesitan protección.

Las comunidades no necesitan más abandono. Necesitan Estado.

Porque cuando un parque queda solo, no pierde únicamente la naturaleza. Pierde Colombia entera.

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