En el sector suroriental de Pasto funciona un espacio que para muchos ciudadanos todavía puede ser desconocido. Tiene cerca de 14 mil libros, salas para niños y estudiantes, ludoteca, internet, exposiciones, auditorio, biblioteca digital, espacios para tertulias y actividades culturales. Lo más importante: sus servicios son gratuitos.
Se trata de la Biblioteca Pública de Comfamiliar de Nariño, un proyecto que cuenta con las sedes de Surorientales y Aranda y que, de acuerdo con su coordinadora, Myriam Rocío Obando, reúne aproximadamente 5 mil usuarios: cerca de 4 mil en Surorientales y mil en Aranda.
Página 10 realizó un recorrido por sus instalaciones para conocer un lugar que ha buscado superar la concepción tradicional de la biblioteca como un recinto destinado únicamente a guardar y prestar libros.

Una biblioteca para todos
Para acceder a los servicios, los usuarios pueden obtener la denominada Llave del Saber, una identificación que los acredita como miembros de la biblioteca. En el caso de los menores de edad, el trámite debe realizarse con el acompañamiento de un adulto cuidador; los mayores pueden hacerlo presentando su documento.
A partir de allí se abre un abanico de posibilidades.
La sala general alberga buena parte de los aproximadamente 14 mil libros disponibles. Las colecciones están organizadas mediante ely comprenden diferentes áreas del conocimiento.
También existe una hemeroteca en la que los usuarios pueden consultar revistas y prensa, además de espacios destinados a quienes buscan concentrarse en la literatura o adelantar trabajos académicos.
La biblioteca cuenta igualmente con una sala de internet, que puede ser utilizada individualmente o mediante solicitudes de grupos para actividades específicas.
A esto se suma la biblioteca digital MakeMake, obtenida mediante gestión institucional y que permite acceder virtualmente a material bibliográfico.
“La biblioteca lo único que exige es un documento que se llama la Llave del Saber, que es como una cédula pequeñita que ya lo hace miembro de nuestra biblioteca en todos los servicios que brindamos”, explicó Obando.
Los niños también tienen su biblioteca
Uno de los espacios que más llama la atención durante el recorrido es la zona destinada a la primera infancia.
La sala infantil permite que los niños escojan los libros de acuerdo con sus intereses y adopten la posición que les resulte más cómoda para leer. Hay además mesas para manualidades y actividades acompañadas por funcionarios.
Muy cerca funciona la ludoteca.
Piscina de pelotas, juguetes, armotodos y libros hacen parte de un espacio en el que los niños pueden jugar mientras se acercan a la lectura.
Para Myriam Rocío Obando, la gratuidad tiene allí una dimensión social: permite que niños cuyas familias no tienen la posibilidad económica de pagar salas privadas de juegos encuentren una alternativa de calidad.
También participan madres gestantes, padres y adultos cuidadores. Uno de los objetivos es recuperar prácticas sencillas como leer un cuento antes de dormir y fortalecer los vínculos familiares alrededor de los libros.
Un rincón para leer a Nariño
Dentro de la colección existe además un espacio especial: el Rincón Nariñense.
Allí se han recopilado obras de autores locales y departamentales sobre literatura, historia, mitología, leyendas, cuentos infantiles, Carnaval, Deportivo Pasto y diferentes manifestaciones de la cultura regional.
Incluso se busca preservar y divulgar el léxico pastuso.
“Buscamos que nuestros usuarios también fortalezcan el conocimiento de autores que han entregado su vida a la escritura”, señaló la coordinadora.
La biblioteca complementa esta apuesta con presentaciones de libros, conversatorios y encuentros con escritores. Entre las experiencias mencionadas durante el recorrido aparecen actividades con autores y publicaciones regionales, además de tertulias alrededor de la producción literaria nariñense.
Exposiciones, tertulias y un auditorio abierto
Pero aquí no solamente se leen libros.
Una de las salas funciona como Vitrina Cultural, donde se realizan exposiciones artísticas mediante articulaciones con universidades, artistas e instituciones.
También existe un rincón para tertulias y pequeños conversatorios, mientras que el auditorio permite desarrollar actividades culturales e incluso apoyar a jardines e instituciones educativas que no cuentan con un escenario propio para algunos de sus eventos.
La terraza abre otra posibilidad: sacar la lectura al aire libre.
Allí se desarrollan picnics literarios, particularmente durante visitas de niños, combinando lecturas libres y dirigidas.
La biblioteca cuenta además con una Bibliohuerta construida con participación comunitaria y aprovechamiento de materiales reciclados.

Libros que vuelven a circular
Otro proyecto es la Biblioconfadonatón.
Ciudadanos entregan libros que ya no utilizan y la biblioteca verifica que estén en buenas condiciones y que su contenido continúe siendo útil.
Posteriormente se identifica alguna institución educativa que carezca de biblioteca, generalmente una escuela de básica primaria, y se realiza la entrega del material.
La comunidad educativa aporta los estantes y el proceso se acompaña con actividades culturales para comenzar a fomentar la lectura.
Así, un libro que llevaba años guardado en una casa puede terminar en las manos de un nuevo lector.
“Calor de hogar”
Sin embargo, quizá lo más importante del recorrido no está en los estantes.
Myriam Rocío Obando explica que detrás de clubes, concursos, actividades y programas existe una filosofía centrada en las personas.
“Sobre todo con ese calor de hogar en que a veces el usuario busca afecto, busca una familia, busca eso, un lugar de encuentro en donde sea escuchado, sea atendido”.
Esa concepción permite entender por qué dentro de una misma biblioteca pueden convivir niños jugando, estudiantes investigando, adultos mayores aprendiendo tecnología, artistas exponiendo, mujeres tejiendo y lectores buscando simplemente un lugar tranquilo.
En una época en la que buena parte de la vida transcurre frente a una pantalla, la Biblioteca Pública de Comfamiliar propone algo elemental pero cada vez más valioso: un lugar gratuito para leer, aprender, conversar y encontrarse con otros.




