Autores Nariñenses. “Manglares de tiempo” cuentos de Alberto Castrillón

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De un libro existen tantas lecturas cuantos lectores haya, por eso las apreciaciones son múltiples, ya que por más que quiera la lógica y la razón imponerse, la subjetividad en las artes aparece no como un fantasma, sino quizá como la única realidad imperante. Por eso no asombra que frente a un escrito aparezcan visiones diferentes, los gustos se entremezclan dependiendo de factores tan importantes como las influencias, demarcadas en autores o libros que van abriendo ese surco subjetivo. Esto, para adentrarme en un libro de cuentos -o de narraciones- de Alberto Castrillón, el primero de este género que publica, ya que su profesión la ha encausado por la historia económica, “Manglares de tiempo” se titula así en alusión a las raíces de este particular árbol leñoso, cuya particularidad es que las ramas colgantes descienden hasta hundirse en el suelo y arraigarse en él, creciendo en aguas salinas, convirtiéndose tanto en refugio de muchas especies animales, así como barrera de protección natural contra las fuertes mareas.

Los 24 cuentos que componen el libro, en sincronía con el título, emergen en la madurez del autor, particularmente durante el encierro del Covid-19, cuya pandemia nos permitió a más de uno reflexionar sobre nuestra propia existencia, pero también sacar a flote muchos proyectos que, para muchos, estaban entintados, de tal manera que tras el triste aislamiento, sobresale también un marasmo de artistas que pudieron encontrarse a sí mismos frente a sus creaciones. En el caso de Alberto Castrillón, por lo que se percibe a través de su palabra, es la recuperación de la memoria vivida a través de sus narraciones, por eso no extraña que su biografía de vida se encuentre en paralelo con su obra.

La evocación a la niñez es la que más aflora en sus cuentos, ahí Sotomayor, Pasto, Mocoa, la propia Bogotá de otras épocas, afloran como escenarios donde una anécdota o una historia se entretejen para compartirse como textos artísticos. Cuando se lee el libro, resalta esa memoria que habita en los recuerdos, no ya desde la particularidad, sino como una universalización de tramas que han marcado el derrotero de los pueblos. Y es aquí donde aparece otro elemento esencial, el de la violencia que ha imperado en el país, bien desde un partidismo que marcó el escenario nacional político, pero que traspasó las fronteras de lo público a lo privado, por eso el machismo, la misoginia o el patriarcado aparecen como elementos contenedores de una historia colectiva.

Y un elemento propio de la reflexión pandémica, es el tema del cuidado del planeta, aquí el autor refleja una preocupación constante por el daño que los seres humanos hemos hecho del lugar que habitamos, por eso los cuentos distópicos no están ausentes, quizá se convierten en vástagos del mangle que no alcanzan a llegar a la sal de la vida, por eso su sequedad pareciera anunciarse desde el texto con un temor a enfrentar un planeta donde la polución y la basura en abundancia se sobreponen por sobre la fuerza misma del manglar.

Dentro de esa memoria que se vuelve a visitar, aparecen hechos y personajes que van siendo hilados a través de un lenguaje sencillo y profundo a la vez, tramas que nos hermanan a los lectores con elementos comunes, la presencia de ese Sur re-visitado en donde la selva y el manglar se conjugan para mostrarnos la vida como un claro del bosque, al decir de María Zambrano, asiento de la humanidad, siempre rodeado de una vorágine que puede ser nuestra propia conciencia. Cuentos que brotan de un espíritu sensible, donde la cotidianidad se vuelve historia contada.

Castrillón, A. (2023). Manglares de tiempo. España: Letrame.

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