Bomboná entre la historia y los recuerdos

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Con motivo de la conmemoración del Bicentenario de la Batalla de Bomboná, nos parece que no está por demás, así sea brevemente, traer a la memoria las celebraciones realizadas con anterioridad a esta fecha. El 7 de abril de 1922, con ocasión del Centenario de dicho acontecimiento, la Asamblea del Departamento de Nariño, declaró día de fiesta cívica, el 7 de abril y dispuso la realización de una exposición industrial, agrícola, pecuaria y artística, la cual, según se refiere, tuvo el esplendor deseado. Igualmente, la Junta Organizadora de los festejos del Centenario, abrió un concurso relacionado con la mencionada batalla. Como resultado de este evento, obtuvo el primer premio la obra titulada El Libertador Simón Bolívar Presidente de la Republica de Colombia en la Campaña de Pasto. (1819 -1822) de Nemesiano Rincón.

El Gobierno departamental ordenó la publicación de la obra galardonada, por los méritos de su consagrada investigación y su profusión documental. En esta conmemoración, en manera alguna, podía faltar la ritual celebración histórica en el propio campo en donde tuvo lugar la batalla, librada entre  las fuerzas patriótica y realista. También costa que, en la llamada “Piedra de Bolívar” se colocó una lápida de mármol; y, desde allí, el Capitán del Regimiento de Infantería Boyacá, José María López, pronunció una conferencia a la altura de dicho acontecimiento; en la que se aprecia su información histórica y el patetismo de sus descripciones, ante la imponente y abrupta composición geográfica del lugar.  Un relato, de veras conmovedor, como bien podemos revivirlos en estas líneas:

El combate continúa encarnizado todo el resto del día a pesar del horrible destrozo hacia el enemigo de las filas republicanas. El Libertador en persona dirigía la batalla, la que a las cinco y media de la tarde estaba tan indecisa y tan encarnizada como al principio, siendo tan considerable el número de bajas que los batallones Bogotá y Vargas habían quedado reducidos a menos de 70 hombres cada uno y el estrecho desfiladero atestado de cadáveres que impedían el paso de las tropas. A las seis de la tarde el batallón Vencedores que constituía la reserva, entra en combate y pasando el puente va a estrellarse contra la formidable posición española, quedando en pocos instantes reducido a un cuadro insignificante de hombres que sin las sombras de la noche habrían sido aniquilados inevitablemente

En este punto, no puedo menos que recordar con singular emotividad que, el texto de tan interesante y olvidada conferencia fue mi inicial acercamiento histórico a la batalla de Marras.

Mucho menos, hemos de olvidar, como un hecho de no poca curiosidad que, la referida intervención histórica, del capitán López, tuvo oportunidad de repetirla, en el mismo lugar, en día 24 de mayo de 1924, ante el director, profesores y alumnos de la famosa Normal de Institutores de Pasto que, por aquel entonces, realizaban una excursión, como con tanto acierto didáctico, lo hacían a otros lugares del departamento.

Para una mayor percepción, de la crónica que nos el profesor Carlos H. Garzón, de la recordada excursión, desprendemos este aparte:

Al coronar la cima se llega a La Piedra de Bolívar, reunidos al pie de aquel histórico monumento se da lectura a la conferencia del señor Profesor Capitán José María López, pronunciada en el mismo lugar en los festejos centenarios. Los alumnos se conmueven al meditar en la fiereza del combate y por el vibrante relato; pónese por imaginación como los protagonistas de esa sangrienta batalla; píntase en sus rostros la ira, y en sus corazones la desesperación al llegar pasajes patéticos…Y aún bajo los ardores de ese sol tropical, ¿Quién no temblaba al creer rodar heridos por balas enemigas a los Jefes General Pedro León Torres, Lucas Carvajal, Joaquín París, Ignacio Luque, Pedro Antonio García, León Galindo y Federico Valencia? ¿Quién no apreciaba el supremo costo de esta Libertad Vivida pero que no comprendida ni menos recompensada?

Pasa la descripción de tan dolorosos esfuerzos, las agonías de los espíritus se truecan en vehementes reacciones de coraje, de sobresalto y de venganza para luego tornar a las emociones sentidas pero no descifrables. La patriótica, ardiente e inspirada improvisación del señor Subdirector don José Demetrio Pérez (mi pariente), quien con suma elocuencia hace desahogos, derrocha entusiasmo, comunica bravura, conjura las inconmovibles rocas y cita como testigo a la milenaria piedra, pedestal escogido por el genio de Bolívar, en el día del encarnizado y fiero combate y hoy monumento venerado ya por la generación presente.

Esta acertada y provechosa iniciativa educativa, nos lleva a otra reflexión. Para determinados episodios, como es el caso de Bomboná, una cosa es hacerlo mediante la lectura en las páginas de la historia  o escuchar eruditas disertaciones académicas; y otra, del todo diferente, la que se hace de manera personal y directa en el campo de los hechos.

De muy personal satisfacción y recordación, cuando iniciaba mis estudios secundarios en Pasto, yo también tuve la feliz ocasión de conocer y contemplar el histórico campo de Bomboná. Entre gallos y medianoche, a penas sí alcanzo a recordar la exposición que nos hizo el profesor de historia de Colombia. Definitivamente, eran otros tiempos que, ahora, añoramos con nostalgia.

Otra celebración que revistió gran solemnidad, fue la relacionada con la celebración del sesquicentenario de la batalla de Bomboná. En esta ocasión, se realizó el VI Congreso Nacional de Historia, con el auspicio de la Academia Nariñense de Historia, acontecimiento que contó con la presencia del Presidente de La Republica y con la asistencia de un considerable número de delegados de las Academias de Historia de nuestro país, quienes dieron lectura de interesantes ponencias sobre diversos aspectos de la historia colombiana;  en especial, el atinente a la batalla de Bomboná. La apertura del congreso tuvo lugar el día 15 de agosto de 1973, en la histórica casona de la hacienda San Antonio de Bomboná; y lo hizo el Dr. Emiliano Díaz del Castillo, con un elocuente discurso, de fondo histórico, como lo exigía el acontecimiento.

Al contemplar el escenario de esta jornada, exclama el orador, y recordar su desarrollo, el espíritu se sobrecoge en arrobamiento de profunda admiración. Qué prodigios de valor en todos los soldados, cuánta generosidad y abnegación por la libertad! A sabiendas de que la muerte esperaba en los parapetos y empalizadas realistas, contra ellos lanzaron su coraje y estrellaron su angustia. Que colosal choque de ciclopes! Ciertamente que en cada soldado hubo un héroe.

En este acto, el Presidente de la Republica, le otorgó La Cruz de la Orden de Boyacá, al maestro Ignacio Rodríguez Guerrero, presidente de la Academia Nariñense de Historia, en reconocimiento, a los méritos del eminente catedrático, humanista, publicista y distinguido historiador; quien agradeció con una oración en la que hizo gala de los más finos quilates intelectuales, por la donosura de su estilo, de su erudición y del acopio de sus conocimientos de consagrado y sapiente hombre de letras.

Mediante estas breves palabras, que cobran entera vigencia, el consagrado maestro resalta la responsabilidad de quienes acometen y se adentran en el estudio y la enseñanza que toca con las entrañas de nuestra historia regional:

El estudio de la Historia, de nuestra Historia vernácula, no puede ser simple pasatiempo, cual la lectura de una gigantesca novela de aventuras, sin consecuencias morales de ningún linaje. La enseñanza de la historia tiene que estar seguida de un riguroso examen introspectivo que despierte en nosotros, con el amor patrio, el deseo de superación, el propósito de progreso social en todos los aspectos.

Con motivo de esta celebración, tuve la fortuna y la inmensa satisfacción de recibir una especial invitación; habiendo disfrutado de modo indecible, visitar por segunda vez el campo de Bomboná.

Una tercera salida –manes de don Quijote- hacia Consacá y Bomboná, tuvo lugar en abril del año 2017, gracias a la gentil invitación que me hiciera la alcaldesa de Consacá Marleny Patiño Rosero; entre otros, con motivo de la institución de la Catedra Bomboná, Consacá Historia y Sociedad. Este objetivo, nos sorprendió con la entrega de la Cartilla Cultural Escolar, proyecto educativo de fortalecimiento institucional para la recuperación de identidad cultural de nuestro municipio. Una publicación de veras ejemplar por su contenido histórico de carácter didáctico y por su presentación de colorido artístico, de todos y cada uno de los lugares que integran los campos de Cariaco y  Bomboná.

Pero, además, con forme a los deseos de la funcionaria promotora de la referida publicación, una entrega de contenido académico, con la brevedad de textos, propia para “docentes, alumnos, ciudadanos del común y funcionarios públicos”.  Y también para neófitos o extraños, en el conocimiento de la historia, particularmente, la relacionada con la batalla de Bombona.

En esta forma hemos hecho la reminiscencia de tres celebraciones de la histórica batalla de Bomboná. Ya vendrá la relacionada con el Bicentenario de este acontecimiento.

Con toda mi capacidad para sentir y recordar, ya en el atardecer de mi vida, no pudiendo hacerlo personalmente, me uno a Consacá, a todas sus gentes, espiritual e intelectualmente, con un abrazo cordial de solidaridad y afecto, con motivo de esta celebración bicentenaria.

VICENTE PÉREZ SILVA

Angasnoy (Refugio del cóndor), 7 de abril del 2022.

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