Suramérica cierra el 2025 con un contexto descrito por un fenómeno inquietante que ha venido tomando forma en los últimos años: el retorno, no declarado, pero si evidente, de proyectos políticos que, aunque llegan por vía electoral, mantienen el espíritu autoritarito que marcó a sangre y fuego el siglo XX. Casi todos los países de la región han sido sociedades qué fueron atravesadas por dictaduras militares y hoy ven emerger derechas radicalizadas que exaltan el autoritarismo y el orden por encima de los derechos sociales de las poblaciones vulnerables; es básicamente un desprecio por la responsabilidad del Estado en el marco de la justicia social, pues esto significa perder los privilegios de clase que les brindaba el Estado y pasar a un escenario donde las mayorías populares sienten recogidas sus reivindicaciones históricas. Pero la pregunta no es si exageramos en el diagnóstico, sino por qué, pese a la memoria del horror presente en nuestra historia, estos proyectos vuelven a ser socialmente viables.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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