Según Séneca, “el hombre no muere, se mata”. Ello tiene mucho de verdad si tenemos en cuenta que el ser humano biológicamente podría vivir hasta 120 años. La expectativa de vida se acorta por factores como enfermedades catastróficas, accidentes, hechos violentos y otras eventualidades. Pero es esencialmente debido a las malas prácticas humanas y a la falta de un adecuado autocuidado que reduce la longevidad y la capacidad productiva.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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