Del cortisol al fracaso escolar. La ruta del suicidio y la depresión

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Gracias a la invitación del abogado, periodista, e intelectual Carlos Eduardo Lagos Campos al programa SAPIENS tuve la oportunidad de escuchar la brillante disertación de la psicóloga SANDRA MARÍN sobre la profunda crisis existencial que embarga a gran parte de los colombianos y que se refleja en depresión, angustia, suicidio y en una sintomatología que comprende y abarca no únicamente lo emocional sino que trasciende a lo físico y biológico.
En uno de sus apartes la profesional SANDRA MARÍN nos permite entender las diferentes y complejas situaciones que se vive cotidianamente en las aulas escolares con niños y adolescentes que presentan una sintomatología emocional y de aprendizaje preocupante y en ascenso continuo. Falta de atención, estrés, pérdida de año escolar, ausencia de interés por aprender y una rebeldía desbordante y preocupante.
Niños y adolescentes que en reiteradas oportunidades dan muestras de irritabilidad, angustia o depresión, pero que para los adultos, educadores y padres de familia, no son otra cosa que un desgano o una manifestación de pereza o desinterés por aprender.
En su trayectoria y contacto con niños y adolescentes encuentra unos desórdenes de índole psicológico y emocional que obedece a factores biológicos y hormonales, nos permite entender que “El cortisol es una hormona esteroidea, o glucocorticoide, producida por la capa fascicular de la corteza de la glándula suprarrenal.​ Se libera como respuesta al estrés y a un nivel bajo de glucosa en la sangre” . Producto, muchas veces, de una carga académica o escolar que le impiden asimilar correctamente los compromisos escolares.
Igualmente nos lleva a la comprensión de una falta de preparación científica de educadores y padres de familia que nos impiden abordar acertadamente esta problemática emocional y existencial.
Las secretarías de educación de Colombia entera deben buscar los mecanismos y generar las condiciones para llevar una adecuada preparación de los educadores que permitan y faciliten procesos de enseñanza y aprendizaje en las aulas escolares. Mientras desconozcamos cómo funciona el cerebro, cómo aprende y la manera en que se puede estimular sus diferentes procesos es poco lo que se puede avanzar en materia de aprendizaje escolar.
Los maestros y padres lesionamos a esos niños y adolescentes en nuestra pretensión de educarlos y formarlos . Los titulamos de vagos , perezosos, desinteresados y rebeldes, sin entender la verdadera causa de una actitud que se prolonga hasta lesionar definitivamente al individuo.
Surgen o se agudizan problemas psicomentales que se traducen en comportamientos agresivos, depresión, angustia existencial y suicidios. Y es aquí donde se requiere la intervención de profesionales que permitan conocer y entender las causas, efectos y afectaciones de unas condiciones psicomentales que van más allá de las simples reconvenciones sociales.
Este es, quizás, una tarea inaplazable de quienes dirigen el sector educativo en Colombia. No podemos dilatar una acción educativa para educadores y padres de familia. Es un imperativo social y gubernamental que no admite aplazamiento. Necesitamos entender el comportamiento de nuestros niños y adolescentes en materia tan preocupante y delicada.

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