Ecuador sube al 100 % la tasa a importaciones desde Colombia; Petro habla del fin del Pacto Andino y Noboa endurece el tono

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La medida empezará a regir desde el 1 de mayo. Mientras el presidente Gustavo Petro la calificó como una “monstruosidad” y sugirió virar hacia Mercosur, su homólogo ecuatoriano, Daniel Noboa, aseguró que no se puede llegar a acuerdos con un gobierno que no tenga el mismo compromiso contra el narcoterrorismo.

La tensión entre Colombia y Ecuador escaló este 9 de abril luego de que el Ministerio de Producción, Comercio Exterior e Inversiones de Ecuador anunciara que elevará del 50 % al 100 % la tasa de seguridad aplicada a las importaciones provenientes de Colombia. Según el comunicado oficial, la decisión entrará en vigor el 1 de mayo y se justifica, desde la posición ecuatoriana, por la falta de medidas “concretas y efectivas” de Colombia en materia de seguridad fronteriza.

Quito sostuvo además que la medida responde a criterios de seguridad nacional y busca reforzar la corresponsabilidad frente a la presencia del narcotráfico en la frontera. El anuncio vuelve a poner presión sobre la relación bilateral y genera preocupación en las zonas limítrofes, especialmente en Nariño, donde el intercambio comercial con Ecuador hace parte de la vida económica cotidiana. Esta última es una inferencia razonable a partir del alcance de la medida sobre las importaciones colombianas.

La primera reacción fuerte llegó desde Bogotá. En su cuenta de X, el presidente Gustavo Petro escribió: “Esto es simplemente una monstruosidad pero significa el fin del Pacto Andino para Colombia. Nada hacemos ya allí”. En el mismo mensaje, agregó que la canciller debe iniciar el camino para que Colombia entre como socio pleno al Mercosur y fortalecer la relación con el Caribe y Centroamérica.

Pero la respuesta desde Ecuador no tardó. También en X, el presidente Daniel Noboa afirmó: “Lamentablemente, no se puede llegar a acuerdos con quien no tiene el mismo compromiso para luchar contra el narcoterrorismo”. Añadió que, desde que su gobierno adoptó esta medida, en la frontera norte “las muertes violentas se redujeron en un 33 %” y sostuvo que en el futuro se podrá conversar con “un gobierno que sí esté comprometido con combatir la delincuencia y el narcotráfico”.

Con ese cruce de mensajes, la controversia dejó de ser solo comercial y pasó a instalarse también en el terreno político y diplomático. La referencia de Petro al “fin del Pacto Andino” y la respuesta de Noboa, condicionando el diálogo a un mayor compromiso colombiano contra el narcotráfico, muestran que el choque entre ambos gobiernos subió de nivel.

Para el sur del país, el episodio no es menor. En una región como Nariño, donde los flujos de mercancías, transporte y abastecimiento están estrechamente conectados con Ecuador, una barrera adicional de este tamaño puede traducirse en mayores costos, más incertidumbre para comerciantes e importadores y un golpe a la dinámica fronteriza. Esta es una conclusión analítica a partir del contenido de la medida anunciada por el gobierno ecuatoriano.

Así, lo que comenzó como una decisión sobre importaciones terminó convertida en una nueva pulseada entre dos presidentes con visiones cada vez más enfrentadas. La frontera sur, una vez más, queda en el centro de una disputa donde se mezclan seguridad, comercio, integración regional y poder político.

La relación entre Colombia y Ecuador atraviesa un nuevo momento de tensión. El Ministerio de Producción, Comercio Exterior e Inversiones de Ecuador anunció que, a partir del 1 de mayo, elevará del 50 % al 100 % la tasa de seguridad aplicada a las importaciones provenientes de Colombia, una decisión que impacta de forma directa el comercio binacional y enciende las alarmas en la frontera sur.

En el comunicado oficial, el Gobierno ecuatoriano argumentó que la medida se adopta tras constatar la falta de acciones “concretas y efectivas” de Colombia en materia de seguridad fronteriza. Quito sostuvo además que el incremento responde a criterios de seguridad nacional y busca reforzar la corresponsabilidad en la lucha contra el narcotráfico en la zona limítrofe.

La reacción del presidente colombiano no se hizo esperar. A través de su cuenta en X, Gustavo Petro escribió: “Esto es simplemente una monstruosidad pero significa el fin del Pacto Andino para Colombia. Nada hacemos ya allí”. En el mismo mensaje, agregó que la canciller debe iniciar el paso para que Colombia sea socio pleno del Mercosur y fortalecer su relación con el Caribe y Centroamérica.

La declaración del mandatario eleva el tono de una controversia que ya no se limita al terreno comercial. La referencia al “fin del Pacto Andino” introduce un componente geopolítico y de integración regional, en un momento en que las relaciones entre ambos gobiernos ya venían golpeadas por recientes choques diplomáticos.

Para regiones como Nariño, la medida podría sentirse con especial fuerza. El intercambio con Ecuador hace parte de la dinámica cotidiana de la economía fronteriza, por lo que un aumento de esta magnitud puede traducirse en mayores costos para importadores, presión sobre el transporte de carga y nuevas dificultades para comerciantes y sectores productivos que dependen del flujo binacional. Esta es una inferencia razonable a partir del alcance de la decisión anunciada por Quito.

El anuncio también se conoce en un contexto político sensible. Medios regionales y nacionales han destacado que el alza de la tasa coincide con un deterioro de las relaciones entre los dos países, marcado por diferencias en asuntos diplomáticos, de seguridad y de comercio exterior.

Así, lo que comenzó como una decisión arancelaria se transformó en un nuevo episodio de alta tensión entre dos países históricamente conectados por la frontera, el comercio y los acuerdos de integración. Y esta vez, la respuesta de Petro deja claro que el choque podría escalar más allá de lo económico.

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