Editor y bibliófilo, Ildefonso Paz Ruiz, es El Personaje 10.

 Por: Rosa Isabel Zarama Rincón

En Pasto a lo largo del siglo XX hubo muy pocas editoriales. Por esa razón, la Editorial Cervantes de propiedad de Ildefonso Paz Ruiz que funcionó aproximadamente entre 1938 y 1969, en el piso bajo de la Casa Episcopal y cuya dirección era carrera 24 No. 17-82, se constituye en un tema de mucho interés para la historia cultural de la ciudad.

Paz Ruiz desarrolló numerosos intereses: editor, impresor, escritor, periodista, viajero, bibliófilo y coleccionista de arte, fue reconocido por tener una conciencia alegre y sana de la existencia. Era un hombre alto, de gafas y sombrero, quien siempre vestía con abrigos de color habano o gris.

Nació en Pasto en 1898, en el hogar formado por Sergio Paz y Georgina Ruiz. Compartió la vida con sus hermanos: Ernestina, María, Rosalía, Marceliano,  y Cecilia. Su progenitora estudiosa de la música, la cultura y las actividades manuales falleció cuando sus pequeños aún eran niños.  Don Sergio fue un hombre que disfrutaba del aprendizaje, amigo de la música y guitarrista, quien contrató profesores para que les enseñaran piano a sus hijas y flauta a su hijo Marcelino. Tenía conocimiento e interés por el mundo de la impresión, de los libros y por la educación. En el libro: “Noticias sobre el patrimonio tipográfico colombiano: descripción y análisis de dos muestras de letras salesianas del siglo XX” mencionan que publicó un muestrario que trata sobre la impresión titulado: Tipos, Orlas, Clichés. En 1910, durante la gobernación de Eliseo Gómezjurado formó parte de la Junta Departamental de Instrucción Pública, que entre otros propósitos, planeaba la creación de nuevas escuelas y la mejoría de la existentes.

Esas inquietudes que el progenitor sintió por la cultura las trasmitió a sus descendientes: Ildefonso fue una destacada figura de las letras, Marceliano desarrolló en Antioquia una fructífera carrera de flautista; Ernestina se destacó como profesora de piano. Entretanto, María hábil tejedora, se dedicó al hogar que formó con Alberto Salazar; Rosalía fundó y dirigió el Liceo Niño Jesús de Praga entre los años cincuenta y 1976, con ayuda de su hermana Cecilia. De acuerdo con su sobrina nieta Mónica Rincón Salazar: el “interés (de Ildefonso) por la impresión era heredado”.

A diferencia de otros negocios similares que hubo en Pasto y que se identificaban como imprentas, su negocio fue una editorial lo que significa que él revisaba y aprobaba los manuscritos de otras personas, además se encargaba de la impresión y de la difusión. En la imprenta también se elaboraban tarjetas para diferentes acontecimientos sociales como: matrimonios, participaciones de nacimientos o de grados. El nombre del negocio demuestra su admiración por el escritor español Miguel de Cervantes Saavedra , en algunas de sus publicaciones imprimió el hermoso logo con que identificó a la Editorial.

En 1958 fue el responsable de elaborar la Guía telefónica de Pasto.

La primera publicación que se localizó corresponde a 1938 y la última a 1969, empresa en donde se trabajaron libros importantes tanto a nivel regional como nacional. Algunos de esos títulos son: La madre Caridad, fundadora de la comunidad franciscana en Nariño (1944); la segunda y la tercera edición del libro: Estudios sobre Bolívar, escrito por José Rafael Sañudo (1949); el poemario Cráter: algo de mi sangre encendida (1956), del barranquillero Luis Eduardo Consuegra con ilustraciones de Javier Salazar Paz y su libro: Mis impresiones sobre Europa y América (1965) .

Fue el responsable de la publicación de algunas revistas, entre ellas: Espirales. Revista mensual pedagógica-científica perteneciente a la Liga Cultural de Institutores de Nariño. Alrededor de 1955, retomó la publicación de Ilustración Nariñense de propiedad de Rafael Delgado Chávez, quien durante años la dirigió con esmero y cuyo compromiso fue el progreso de Nariño.  Luego del fallecimiento de Delgado (1955), ninguna de sus seis hijas pudo hacerse cargo de la Revista porque eran jóvenes madres de familia y las dos menores estudiantes. Paz a los pocos años dejó de publicar Ilustración Nariñense para enfocarse en su revista: Nariño turístico, que estaba en consonancia con su espíritu viajero y con su deseo de: “… realizar una eficaz propaganda a nuestro desconocido ´país de las maravillas´ como es el departamento de Nariño”, según el periódico El Derecho del 22 de agosto de 1959.

Los periplos que realizó por diversas partes del mundo le permitieron enriquecer su mundo interior con nuevas experiencias que plasmó en su vida laboral y personal. Fue cónsul honorario de México en Pasto y mantuvo correspondencia con la actriz y cantante María Félix. Estas actividades demuestran sus inquietudes intelectuales y su vitalidad.  Su afición por coleccionar libros raros y cuadro antiguos en su galería de arte privada, dejaron una buena impresión en la poeta y periodista manizaleña Maruja Vieira quien anotó: “Indudablemente una de las bibliotecas más interesantes del país es la de don Ildefonso Paz, en la ciudad de Pasto. A través de los años este distinguido caballero ha reunido verdaderas joyas históricas y literarias; posee así mismos cuadros antiguos muy valiosos…”.

Las personas que lo conocieron destacan su corrección y su generosidad. En septiembre de 1968 murió en Cali, antes de una operación de una fractura de pierna, lesión que ocurrió cuando se encontraba de viaje en Río de Janeiro. Sus hijos: Sergio, Iván y Franco heredaron la Editorial que fue clausurada poco tiempo después del fallecimiento de su fundador. La huella que dejó Ildefonso Paz se encuentra presente en los libros y revistas que publicó, y, que se pueden disfrutar en las bibliotecas públicas de numerosas ciudades colombianas.

Para la elaboración de este escrito la autora agradece la colaboración de: María Teresa Salazar de Rincón, Jorge Salazar, Mariela Rincón de Zarama, Mónica Rincón, Nicolás Cortés, Diego De la Rosa, Dayana Rosas y Silianna Díaz.

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