El neo-feudalismo de la Universidad Nacional de Colombia

Para cualquier persona de la comunidad universitaria de la Nacional, Bogotá está clara tanto la vulnerabilidad como la precariedad de los sistemas que hacen posible el servicio de internet, en condiciones normales, y de anormalidad relativa, lo que sucede para el tiempo de subir las calificaciones finales de cada semestre, o en los procesos de inscripción de materias al inicio de cada semestre.

Pero ninguno de estos problemas inquieta siquiera al ministerio de las TICS, que más bien debiese llamarse el “misterio de las tics”, y qué decir del ministerio de educación, cuya ocupante hace visita casi clandestina a la rectoría, temerosa, se supone, de ser objeto de “agresiones” o de interpelaciones incómodas. Los dos “gobiernan” desde sus (neo) feudos.

Pero

La real “novedad” tiene que ver ahora, tanto con la experiencia del “jaqueo” de las cuentas de los aspirantes a recot, como con el bloqueo al uso del servicio virtual para votar; como me ocurrió hace unos minutos apenas. Sin duda estamos afectados por una suerte de neo-feudalismo universitario.

Una caracterización

Este neo-feudalismo, en el que no sólo asistimos impávidos al derrumbe de la infraestructura, luego de 40 años de literal abandono, sino en el cual también está sitiado el precario espacio virtual del que “gozamos” en relación con las experiencias de comunicación no presencial que en el día de hoy no podemos ejercitar libremente, no puede continuar impunemente.

Como si fuera poco, a las puertas de la universidad están parqueados esos jóvenes caballeros medioevales, el Esmad, dispuestos a participar de las confrontaciones, los torneos urbanos, sin caballo, que se protagonizan en días especiales como ayer, donde la fragilidad de la movilidad física se bloquea, como bloqueada aparece hace más de medio siglo la movilidad social.

Una breve interlocución: ¿cuál autonomía?

El colega Andre Noel Roth ha escrito una columna al margen, donde hace un enjuiciamiento al modo como se designa rector en la Nacional, e hizo al mismo tiempo un barrido de las tres modalidades con que esto ocurre en el mundo de hoy, para señalar que el sistema de la U. Nacional es una suerte de híbrido de las tipologías dos y tres, y las llama una monarquía administrativa.

Por supuesto, la universidad pública y privada requiere y exige autonomía en materia de gobierno, en la decisión de sus autoridades, en lo administrativo, libertades plenas, y en lo financiero. Lo cual no quiere decir, para nada, que esté sometida a la lógica del oligopolio mercantil capitalista, o al clientelismo de los contratos inter-administrativos, o la privatización por la puerta de atràs.

Así las cosas, este simulacro de democracia, el día de hoy, con bloqueo y chacoterismo virtual, además de ser un signo de protesta, con “papeo electrónico”, no es óbice para definir otro tiempo, y abrir, crear un espacio social diferente, tomando en cuenta, entre otros, los discursos de visitantes ilustres y rebeldes del último tiempo universitario: Rancière, Negri, y el más reciente, Harvey.

¿Para qué?

Para comprometer a cualquiera de los designados universitarios, una vez escogido por el CSU, a la próxima rectoría. Hablamos aquí de designados, como ocurría con los vicepresidentes del pasado, quienes eran denominados designados. De ahí la calificación de neo-feudal de nuestro actual régimen universitario.

Dicho lo cual, se trata de comprometer al que resulta rector de este castillo “embrujado a para participar efectivamente. Es decir, implementar un real escrutinio democrático tanto al designado, por 9, como al procedimiento, y para hacer posible un proyecto de reforma que se tramite con una fórmula, en efecto, democrático, esto es, como un ejercicio constituyente.

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