Hace 5 años Jorge Barraza predijo el éxito de James Rodríguez

El prestigioso periodista deportivo, especializado en fútbol, Jorge Barraza fue el primero en vaticinar con certeza, lo que ocurriría con James Rodríguez. Hoy cinco años después de sus valoraciones del atleta colombiano, sus predicciones se están cumpliendo. Fue el 20 de diciembre del año 2009 cuando el escritor argentino, director de comunicaciones de la Confederación Sudamericana de Fútbol y autor de un montón de libros sobre este deporte, cuando escribió su columna para El Tiempo de Bogotá: “James Bond Rodríguez”.

 Entre otros apartes puntuales y cuando James apenas tenía 17 años, dice:

 

‘La evocación tiene un disparador: el título que acaba de lograr James Rodríguez con Banfield. No fue un nombre más en la conquista del Taladro. Refinó con su pincel zurdo a un equipo de obreros que trabajó con gran coordinación y suma eficiencia. James aportó el toque juvenil de frescura y clase.’

 

‘una foto del peladito en la que se asemeja muchísimo a Cristiano Ronaldo (todos le comentan el parecido)’.

 

‘James, que a los 17 años lo mandaron al ruedo y ganó oreja y rabo. Su futuro será todo lo luminoso que él desee. Tiene elegancia, magnífico remate, dinámica y notable personalidad,’

 

Y tal vez la afirmación más importante y contundente que se atreve a emitir en ese momento Barraza es esta:

 

‘El chico de Ibagué debería ser la imagen de la próxima Selección Colombia, de la nueva generación, la bandera del entrenador que tenga a su cargo la Eliminatoria del 2014’.

 

Llama la atención que aquí ya lo puso por encima de Falcao, quien tenía en ese momento el derecho natural y bien ganado de ser el puntal de la Selección Colombia. Por esos tiempos nadie se atrevía a desbancarlo.

 

Barraza, al final remata refiriéndose a los futbolistas colombianos y su buen momento:

 

‘Y siempre está la esperanza de hallar un James Bond de cuello duro, como este de Ibagué’.

 

Por cortesía del mismo periodista Jorge Barraza, transcribimos su premonitaria columna escrita para el diario El Tiempo de Colombia, hace ya casi cinco años:

 

 

JAMES BOND RODRÍGUEZ

 

Por Jorge Barraza

 

En un tiempo en que decenas de futbolistas argentinos se subían a un avión a hélice y muchísimas horas y escalas después aterrizaban en el aeropuerto Techo de Bogotá para reforzar a equipos colombianos, Efraín Sánchez hizo el viaje a la inversa: desembarcó en Buenos Aires y firmó para San Lorenzo de Almagro. Era 1948. Fue una novedad: el primer colombiano en jugar en la Argentina. Entre esa temporada y la siguiente disputó 20 partidos.El Caimán compartió vestuario con celebridades como Pontoni, Martino, Perucca, Basso, Rial.

 

Pasarían casi 50 años para que Colombia cambiara su estatus de importador a exportador y un contingente cafetero recalara en el siempre exigente fútbol argentino, donde el público quiere o ruge, alienta o fustiga. O te canta el “Chicho, Chicho, Chicho…” o el “Andate, burro…” Sin grises.

 

Eso lo palpó muy bien Albeiro Usuriaga. Llegó en 1994, acertó en las primeras corridas y la hinchada, sin más ni más, lo amó. Para mejor era negro, rasgo que genera una fuerte simpatía en la Argentina. Con una dentadura perfecta y blanquísima y unos bombazos de derecha que ondeaban redes. Fue el primero en triunfar y en salir campeón del fútbol argentino. Siendo decisivo en el juego del equipo. Su estela fue tan luminosa que los Rojos son el club que más colombianos contrató: 9. Por Usu llegaron, además, Orlando Maturana, Wilmar Cabrera, Faryd Mondragón, Fram Pacheco, Jairo Castillo, Freddy Grisales, Vladimir Marín, Pepe Moreno. Ninguno logró emular al Palomo. Pero insisten. ¿Por qué? La llegada del Caimán Sánchez fue un toque de exotismo, ahora es diferente: se reconoce la capacidad del jugador colombiano. Se lo valora como al uruguayo y al paraguayo.

 

 La evocación tiene un disparador: el título que acaba de lograr James Rodríguez con Banfield. No fue un nombre más en la conquista del Taladro. Refinó con su pincel zurdo a un equipo de obreros que trabajó con gran coordinación y suma eficiencia. James aportó el toque juvenil de frescura y clase. También puso la pimienta de su zurdazo que lastima. Y fue el compinche ideal de otro zurdo elegante (Erviti).

 

“James corazón. Rodríguez se puso en el bolsillo al hincha de Banfield”, dice una nota del diario Clarín en admirable síntesis. Ilustrada con una foto del peladito en la que se asemeja muchísimo a Cristiano Ronaldo (todos le comentan el parecido).

 

James es la explicación de por qué el fútbol argentino sigue confiando en el futbolista colombiano. De todos los que vienen, algunos fracasan, otros no se adaptan, pero hay perlas como James, que a los 17 años lo mandaron al ruedo y ganó oreja y rabo.Su futuro será todo lo luminoso que él desee. Tiene elegancia, magnífico remate, dinámica y notable personalidad, lo que seguramente convenció a Falcioni de que no era una locura echarlo a los leones.

 

El chico de Ibagué debería ser la imagen de la próxima Selección Colombia, de la nueva generación, la bandera del entrenador que tenga a su cargo la Eliminatoria del 2014.

 

Su currículum muestra una sola referencia, aunque escrita con letras de oro: campeón en su año inicial en Primera, con 18 años recién estrenados, como titular y figura, y en un club como Banfield.

 

 En los 90 amainó el flujo de argentinos a Colombia y, al revés, empezaron a llover colombianos en Argentina. La estadística habla de 60 nombres arribados a estas pampas a lo largo de la historia. Unos fueron aves de paso, otros destacaron y los menos tuvieron la fortuna de James: ser campeones del fútbol nacional. Usuriaga, está dicho, el primero, con Independiente en 1994. Luego devino la época dorada, la de Serna, Córdoba y Bermúdez en Boca, con varias coronas locales además de las internacionales. Los tres estaban en alto nivel y eran figuras respetadísimas, aunque Chicho, por sus características de empuje, de pierna firme y templada, caló más fuerte en el corazón del hincha boquense. Encarnaba el estilo histórico xeneize.

 

River no quiso quedarse atrás y se anotó con Ángel y Yepes, que también dieron la vuelta olímpica con la banda roja. Ángel compuso un cuarteto muy celebrado con Ortega, Saviola y Aimar, denominado “Los cuatro Fantásticos”. San Lorenzo no quiso ser menos y fichó a Iván Ramiro Córdoba. Le fue bien al zaguero en Boedo, tanto que el Inter se lo llevó tras pagar una fortuna, aunque no alcanzó a quedar en el podio de los coronados.

 

El 2001 marcó el año en que Racing quebró el maleficio de 35primaveras sin un título local. Y un bastión de la conquista fue elGeneral Bedoya, muy apreciado por la Guardia Imperial (la parcialidad académica), hinchada difícil de seducir. Alexander Viveros acompañó a Bedoya en aquella aventura. Si hubiese querido quedarse, Bedoya estaría hasta hoy en La Academia y sería un ídolo colosal. Pero los jugadores están siempre queriendo irse. Problema de ellos.

 

Jossimar Mosquera y Mauricio Casierra se dieron el gusto de gritar campeón en Estudiantes y Pepe Portocarrero participó en la conquista de San Lorenzo en el 2001. Fabián Vargas logró nada menos que en Boca un récord para los colombianos en Argentina: obtuvo 4 campeonatos locales. Y antes de irse a Portugal, Falcao García sumó otra estrella en River. Son los 14 colombianos campeones del fútbol interno.

 

Faryd Mondragón, excelente arquero, campeón en la Supercopa del ’95 con Independiente, no se coronó localmente, pero ostenta un registro tope entre sus compatriotas: es el que más jugó en la patria de Carlos Gardel: 160 partidos, 21 en Argentinos Juniors, los demás en Avellaneda.

 

Se habló de Jackson Martínez para San Lorenzo, pero es difícil, no hay efectivo en Boedo para pagar al excelente goleador del Medellín. Sin embargo, el rumor ratifica la tendencia: aún en momentos de vacas flacas del fútbol colombiano, interesa su materia prima, goza de buena reputación acá. Y siempre está la esperanza de hallar un James Bond de cuello duro, como este de Ibagué.

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