No solo los bosques tropicales de la Amazonía fueron arrasados por el fuego, también lo fueron los páramos colombianos. El pasado 7 de septiembre más de 100 hectáreas de vegetación de páramo donde millones de frailejones se vieron inmersos en un gran incendio ocasionado por manos humanas y criminales que buscan extender la frontera agrícola en zonas de reserva natural, o simplemente ver arder la poca y frágil naturaleza que nos queda.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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