Julio Insuasty, la voz y el sentir de un pueblo

59 visitas

Compartir artículo en:

Pablo Emilio Obando A.
La disertación de Julio Insuasty, alcalde del municipio de Yacuanquer, ante el ministro de Hacienda en la capital de la República, trasciende el marco protocolario y se instala con fuerza en el terreno de la defensa territorial y social de los municipios. No fue una intervención más: fue una voz cálida, firme y profundamente comprometida con la realidad fiscal que hoy asfixia a las entidades locales.
Desde el inicio, su exposición estuvo marcada por un sentido de urgencia y una clara preocupación frente al recorte presupuestal que amenaza con erosionar la inversión social en los municipios, especialmente en regiones históricamente marginadas como Nariño. Julio Insuasty no habló desde la retórica, sino desde la experiencia administrativa concreta, poniendo en evidencia el desfase presupuestal que enfrentan los gobiernos locales para cumplir con compromisos básicos: funcionamiento institucional, obligaciones laborales, programas sociales y proyectos de impacto comunitario.
Uno de los puntos más contundentes de su intervención fue la advertencia sobre el déficit estructural que se profundiza cuando el nivel central toma decisiones fiscales sin considerar las realidades territoriales. En ese sentido, su mensaje no fue individual ni aislado: representó el sentir colectivo de los alcaldes del departamento de Nariño, quienes hoy ven cómo se les exige más responsabilidades con menos recursos, una ecuación insostenible que pone en riesgo la gobernabilidad local.
La claridad conceptual y administrativa del alcalde de Yacuanquer fue notoria. Supo traducir cifras en impactos sociales, presupuestos en rostros humanos, y normas fiscales en consecuencias políticas. Esa capacidad de síntesis y argumentación le otorgó solidez a su intervención y la convirtió en un llamado serio, no en una queja circunstancial.
Especial mención merece la disertación del doctor Julio Insuasty por cuanto no se limitó a diagnosticar el problema, sino que formuló propuestas de solución. Entre ellas, la revisión de los criterios de asignación de recursos, la necesidad de mayor flexibilidad fiscal para los municipios, y la apertura de espacios de concertación real entre el Gobierno Nacional y las entidades territoriales. Propuestas viables, ancladas en el marco legal y administrativo, que demuestran que sí es posible corregir el rumbo si existe voluntad política.
Insuasty sugiere aprovechar los recursos del FOPEP como una alternativa para mejorar la liquidez municipal frente a la actual crisis fiscal. Este fondo —que está relacionado con pensiones públicas y se administra a través de mecanismos de encargo fiduciario como FOPEP— puede servir como una fuente transitoria de recursos para cubrir obligaciones inmediatas o proyectos prioritarios cuando los ingresos regulares del municipio son insuficientes para afrontar gastos operativos y de inversión.
Igualmente propone una mejor utilización y gestión de los recursos de regalías que recibe el municipio a través del Sistema General de Regalías (SGR). En este punto, la intención no solo es reclamar mayores asignaciones, sino también mejorar la capacidad municipal para acceder a esos recursos, destinarlos eficientemente y aprovecharlos en obras y proyectos que fortalezcan la economía local y la prestación de servicios públicos. Los recursos de regalías, que provienen de la explotación de recursos naturales, tienen una importancia significativa para las finanzas de muchas localidades en Colombia, y su manejo eficiente puede aliviar parte de la presión fiscal municipal.
Más allá del contenido técnico, esta intervención consolida el liderazgo y protagonismo de Julio Insuasty en el escenario regional. Su voz, serena pero firme, proyecta la imagen de un líder con profunda visión social, consciente de que la política fiscal no es un asunto abstracto, sino una herramienta —o un obstáculo— para garantizar derechos. No resulta exagerado afirmar que su actuación lo perfila como un dirigente con proyección departamental, capaz de articular las demandas municipales y elevarlas con solvencia ante el poder central.
En tiempos de incertidumbre fiscal, la intervención del alcalde de Yacuanquer recuerda una verdad incómoda pero necesaria: sin municipios fuertes, no hay Estado social posible. Y hoy, esa verdad tuvo voz propia.

Comentarios de Facebook

SOBRE EL AUTOR

Compartir en:

NOTICIAS RECIENTES