LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR CUESTA

Por: MARÍA FERNANDA GOMAJOA LÓPEZ*

Representante Estudiantil

Consejo Superior Universidad de Nariño

 

El presupuesto de la Universidad de Nariño se ha venido incrementando de manera deficiente si lo comparamos con el crecimiento real que en estudiantes, programas y funcionamiento ha tenido durante los últimos 10 años. Para 2013 el presupuesto fue de un poco más de 99 mil millones, de los cuales la Nación gira alrededor de 70 mil millones, incluyendo 20 mil millones destinados al pasivo pensional (dinero que no puede ser utilizado para otros fines); así, el Estado aporta el 63.55% y el 36.45%  son recursos propios (auto financiación). Con esto se hace evidente el proceso de desfinanciación estatal de la universidad pública en Colombia, así como lo afirmó el Sistema de Universidades Estatales SUE: hacen falta 11.3 billones de pesos para que las 32 universidades del país cumplan con su función social con altos niveles de calidad.

Con la falta de recursos y más aún cuando en su gran mayoría son destinados al funcionamiento (incluyendo el pago de supernumerarios con un déficit de 3 millones para este año) y no a las labores académicas propiamente dichas (contratación de profesores tiempo completo, apoyo a la investigación, equipos de cómputo, bibliotecas, reactivos, infraestructura, laboratorios, prácticas académicas, etc.). Así la suerte de la calidad académica es desastrosa.

 

Para mostrar un ejemplo de hacia dónde vamos, según informe del Aula de informática, veamos la deficiencia de computadores destinados a la producción académica: hay 606 equipos distribuidos en la universidad, de los cuales 322 son obsoletos y requieren ser cambiados con urgencia, 149 necesitan plan de renovación en un año y tan solo 135 son de nueva tecnología. Además, estos computadores, con los que deben trabajar más 10 mil estudiantes, se encuentran en situación crítica porque de los 181 computadores que están en funcionamiento la vida útil de 123 ya expiró, y sin embargo se los sigue utilizando. Además 199 computadores en el mismo estado de deterioro han sido distribuidos para aulas y laboratorios de informática en los programas de la FACEA, matemáticas, medicina, química, COES, derecho, artes, centro de idiomas, Ipiales, zootecnia, geografía, ciencias humanas, veterinaria, física entre otros. Así mismo muchas de las aplicaciones de  software no han sido actualizadas desde el  año 2000 y en algunos casos se han tenido que aplicar sin licencia por la necesidad de los programas.

 

Teniendo en cuenta esta situación y muchos otros problemas que padece la Udenar, el Consejo Superior decidió que los recursos nuevos que lleguen sin destinación específica y que entran directamente a la base presupuestal serán distribuidos en un 49% para funcionamiento y otros aspectos y 51% para la academia (Acuerdo 069 del 12 de agosto de 2013). Esta determinación  se aplica para los $970.074.312 que llegaron el pasado 20 de junio, de los cuales casi 500 millones son para resolver los problemas académicos prioritarios, como es el caso del sistema de informática (computadores, ancho de banda, software y licencias de programas). Sin embargo, después de tomada esta decisión, la administración central no la ha ejecutado porque, desatendiendo a nadie menos que al Consejo Superior, está dizque “analizando la viabilidad” de esta orden. ¿A dónde pretenden enviar esos recursos? ¿No queda con el informe del director de informática suficientemente claro que se está trabajando con tecnología obsoleta? ¿Será que la Udenar está bien académicamente y no necesita estos recursos? No sobra recordarle a la administración, y especialmente a su Secretario general, que las determinaciones del Consejo Superior son inobjetables y de obligatorio cumplimiento, toda vez que gozan de presunción de legalidad y surgen a la vida jurídica una vez son discutidas en reunión del Consejo, en la cual interviene obviamente la administración en cabeza del Rector.

 

Por tal motivo hacemos un llamado a las unidades académicas, profesores y estudiantes a que elaboren un documento de las insuficiencias que tiene cada programa y nos permita determinar cuáles son las necesidades de primera importancia, para que cuando lleguen  recursos nuevos sean destinados  a los departamentos  y programas que tanto lo necesitan y no se pierdan en otro tipo de cosas.

 

La calidad en la educación cuesta, es momento de exigir mejores condiciones y no acostumbrarnos a trabajar e investigar con las uñas.

 

Próximamente se informará sobre la petición que hemos radicado los representantes estudiantiles, acerca de las deudas de matrículas, reliquidación de las mismas y aportes económicos a los estudiantes cuando asisten a congresos y otras actividades por fuera de la sede central.

 

 

 

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