Lienzo: cuando un joven de Túquerres convierte la incertidumbre en música.

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Pablo Emilio Obando A.
-Juan Camilo Pantoja Cerón y el nacimiento de una voz musical desde el sur de Colombia-
A lo largo de nuestra vida nos encontramos con artistas que viven la música; otros parecen haber nacido dentro de ella. Juan Camilo Pantoja Cerón pertenece a esa segunda estirpe. Nacido el 24 de agosto de 2004 en Túquerres, la ciudad sabanera de Nariño, ha construido desde muy joven un camino marcado por la disciplina, la sensibilidad y una profunda necesidad de preguntarse por el sentido de estar vivos.
Su historia comienza en las aulas del Instituto Normal Teresiano, donde cursó sus estudios primarios. Allí empezó a revelarse una condición que posteriormente marcaría su trayectoria: la capacidad de convertir la dedicación en oportunidad.
Su talento y disciplina le permitieron obtener uno de los tres cupos ofrecidos por la Universidad del Cauca para estudiar piano instrumental. El instrumento, entonces, dejó de ser solamente una herramienta musical para convertirse en una forma de comprender el mundo.
Dos semestres después llegaría otro giro decisivo. Una beca le abrió las puertas de la Universidad Icesi, en Cali, donde actualmente cursa el octavo semestre de Música, con énfasis en producción musical.
El cambio de territorio también significó un cambio de perspectiva. De las montañas, la sabana y la tradición cultural de Túquerres pasó a una ciudad dinámica y creativa como Cali, llevando consigo una memoria andina que ahora dialoga con nuevos sonidos, nuevas tecnologías y nuevas maneras de concebir la creación artística.
Pero Juan Camilo no quiere limitarse a interpretar música. Quiere construirla. Quiere producirla. Quiere pensarla. Y, sobre todo, quiere dejar algo de sí mismo en ella.
Ese propósito se refleja en su trabajo como productor de la banda Darma, agrupación que ya cuenta con dos sencillos publicados y que obtuvo una convocatoria del sello discográfico 312 Records, vinculado al Centro de Producción Creativa 312 de la Universidad Icesi. Este espacio desarrolla procesos de producción fonográfica y acompaña proyectos musicales desde la creación hasta su distribución y promoción.
En ese universo de sonidos, experimentación y búsqueda aparece LIENZO, su nombre artístico. No parece una elección casual. Un lienzo es, al mismo tiempo, vacío y posibilidad. Es el lugar donde todavía no existe una obra, pero donde todo puede comenzar. Es espacio para el color, para la duda, para el riesgo y para la transformación.
Y precisamente eso parece representar Juan Camilo. Un joven que todavía está construyendo su obra, pero que ya sabe que crear significa atreverse a entrar en territorios desconocidos.
Su primer gran proyecto conceptual lleva por nombre CICLOS. Más que un álbum, lo concibe como un recorrido filosófico por el tiempo y por la conciencia humana. Cada canción posee una identidad propia, pero todas forman parte de una obra mayor. Como sucede con los ciclos de la vida, cada pieza parece tener un comienzo, un tránsito, una transformación y la posibilidad de regresar al punto de partida desde una nueva conciencia.
En el centro de esta propuesta aparece una pregunta tan sencilla como profunda: ¿Para dónde voy? No es solamente el título de una canción. Es una pregunta que acompaña a toda un generación. ¿Hacia dónde caminar cuando todavía no conocemos el destino? ¿Qué hacemos cuando la vida nos obliga a escoger? ¿Quiénes somos mientras buscamos convertirnos en aquello que soñamos? LIENZO transforma esas preguntas en música.
El primer sencillo de CICLOS, presentado el 24 de agosto, precisamente en la fecha de su cumpleaños, representa así el comienzo público de una propuesta artística que busca que el oyente no sea un espectador pasivo, sino un interlocutor.
La canción utiliza lo metafórico y lo literal para provocar una reflexión sobre el comportamiento cotidiano y sobre las decisiones que cada persona toma frente a su propia existencia.
Hay en esta propuesta una sensibilidad particularmente valiosa. Juan Camilo no parece interesado únicamente en producir sonidos agradables. Su intención es generar preguntas. Hacer que la música acompañe al oyente, pero también que lo confronte.
Porque la creación artística, cuando alcanza verdadera profundidad, no solamente entretiene: incomoda, despierta, transforma. Y allí radica buena parte del interés de CICLOS.
El proyecto nace, según explica su propio creador, de una sensación profundamente humana: sentirse perdido no solamente ante la pregunta por el rumbo de la vida, sino ante la obligación permanente de escoger un camino.
En una sociedad que suele exigir respuestas rápidas, LIENZO parece reivindicar el derecho a la incertidumbre.
Su filosofía podría resumirse en una frase que atraviesa todo el proyecto: “dejemos que todo se mueva”. Y quizá esa sea una de las mejores maneras de aproximarse a este joven músico de Túquerres.
Porque Juan Camilo también está en movimiento.
Se mueve entre la interpretación y la producción, entre la academia y la creación independiente, entre la memoria de su tierra natal y las posibilidades de la industria musical contemporánea.
A sus 22 años, todavía tiene mucho camino por recorrer. Pero justamente allí reside la belleza de su historia: no se presenta como una obra terminada, sino como una obra en construcción.
Hay músicos que buscan solamente un escenario.
LIENZO parece estar buscando algo más: una identidad. Una voz. Un lenguaje.
Una manera propia de decirle al mundo que desde el sur de Colombia también se puede pensar, producir y proyectar música contemporánea con ambición artística.
Túquerres le dio la raíz. El piano le entregó el lenguaje. La academia le proporcionó herramientas. La producción musical le abrió nuevos caminos. Y la incertidumbre, paradójicamente, parece haberle entregado el tema central de su creación.
CICLOS apenas comienza. Y quizá eso sea lo más interesante. Porque cuando un artista joven se atreve a convertir sus dudas en obra, sus preguntas en canciones y sus experiencias en una propuesta estética, ya no estamos simplemente frente a una promesa.
Estamos frente a un creador que empieza a encontrar su propia voz. Juan Camilo Pantoja Cerón, LIENZO, tiene todavía muchos caminos por recorrer.
Pero hay una pregunta que ya convirtió en música.
¿Para dónde voy? La respuesta, por ahora, no parece estar escrita. Y tal vez esa sea precisamente la intención. Que todo se mueva. Que todo cambie. Que cada ciclo termine para que otro pueda comenzar. Y que la música sea, finalmente, el lugar donde la búsqueda encuentra su primera forma.

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