Los pastusos somos talento y creatividad.

-El milagro del mopa-mopa y el tamo-

No existe duda alguna, el pueblo pastuso es el más creativo de Colombia. Se destaca en su música, su arte, su pintura, su culinaria y su invaluable producción de artesanías que se encuentran por el mundo entero.
Pastuso que no canta, baila; en cada hogar se encuentra una alma sureña que convierte un trozo de madera en una bella escultura, una piedra en una pieza de arte y un pincel en un cuadro que engalana orgullosamente las salas y alcobas de los mejores Palacios del mundo.
Desde pequeño el pastuso se habitua al arte, mira a su padre o abuelo transformar todo cuanto toca y ve. Vive rodeado de color y alegría, buscando siempre en el horizonte un trozo de arco iris para convertirlo en un delicado regalo.
Si es con mopa-mopa sorprende. Si con tamo arranca aplausos y admiración. En cada hogar encontramos delicadas y preciosas piezas hechas con las manos toscas y finas de un artesano.
Visitar el centro comercial Bomboná o sus proximidades es darse la gran oportunidad de encontrar una gran variedad de obras de arte. Jarrones, Quijotes y Sanchos, viejos y ornamentos que nos hacen dudar de cuál adquir. Es tal la variedad, colorido y belleza que se nos vuelve imposible desprendernos de ellas. Siempre se vuelve con la misma disposición de llevarse algo y de adquirir una nueva pieza.
Al pastuso nadie lo derrota en el arte, hace de una lata una joya y de un tronco una obra única y delicada.
Colombia entera debe conocer nuestra creatividad. Debemos convertir el arte en un renglón importante de nuestro PIB. Sobra decir que somos dueños del mejor carnaval de América y que es tal su expresión que turista que llega difícilmente olvida tan grata experiencia. Vuelve siempre en busca de paz, jolgorio y emoción.
Una pequeña muestra basta. Un pequeño almacén donde abunda el color, la maestría, el toque único de los pastusos.

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