Nariño: ¿Una guerra entre niños?

En el Pacífico nariñense, los grupos armados les ofrecen jerarquía a los menores de 15, 16 y 17 años como una forma de atraerlos. Estos nuevos liderazgos muestran los peores efectos del reclutamiento forzado.

La degradación de los dos conflictos armados principales en el Pacífico nariñense está a tal nivel que en algunos casos las comunidades prefieren llevar a los menores de edad a la Fuerza Pública a ver si los recibe, antes de que terminen reclutados por los grupos armados: las armas, de todas formas, son la opción A y la opción B.

La disputa del Frente 30 contra el Frente Oliver Sinisterra (FOS), aliado con las AGC y con el Bloque Occidental Alfonso Cano, afecta fuertemente a la población civil, principalmente en municipios como Roberto Payán, Magüí Payán, Olaya Herrera y El Charco, entre otros de la zona. El conflicto entre Los Contadores y el FOS atemoriza la zona rural de Tumaco. La intensidad de estos conflictos ha aumentado la “necesidad” de los grupos de reemplazar a sus muertos en combate.

El Frente 30, FOS y el Alfonso Cano son todos grupos disidentes de las Farc. El primero pertenece al Comando Coordinador del Occidente, una agrupación sombrilla de grupos disidentes que se coordinan entre sí, aunque no está claro cómo. El Alfonso Cano, en diciembre de 2020 oficialmente anunció su vinculación a la Segunda Marquetalia, liderada por Iván Márquez, un poco más de un año después de su creación a raíz de su rompimiento del FOS, otro grupo disidente anteriormente liderado por el infame alias Guacho. Las AGC, también conocidas como el Clan del Golfo y cuyo comandante Matamba fue capturado en Santander hace poco, están aliadas con el FOS y por eso pudieron entrar en la zona; no están vinculadas con la Segunda Marquetalia como lo ha argumentado el Gobierno recientemente.

En la costa pacífica nariñense todos estos grupos han estado reclutando y las ofertas son jugosas. Antes, en lugares como Magüí Payán, El Charco y Roberto Payán, “se les pagaba entre 1,6 y 1,8 millones de pesos a los reclutados. Ahora hay ofertas de entre 3,5 y 3,8 millones de pesos”, dijo una fuente conocedora. “Les pagan eso para que sean carne de cañón, para que frenteen la guerra”. Tanta plata tiene mucho poder de atracción en una zona donde la pobreza es la realidad para la gran mayoría de la población.

Fuente: El Espectador

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