NO A LOS MATRIMONIOS TEMPRANOS EN EGIPTO. MUJERES SE PRONUNCIAN

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“Ser pobre es mucho mejor que un matrimonio temprano”, dice Karima, una joven egipcia a quien se le forzó a casarse con un primo cuando tenía 15 años.

Karima nació y se casó en Al Tod, pequeña aldea en la gobernación (municipalidad) de Luxor, a unos 300 km de El Cairo, la capital de Egipto. Hoy es una mujer sin educación, divorciada y tratando de sobrevivir con sus dos hijos.

 

La historia de Karima se presenta en una película de cuatro minutos realizada con el apoyo de ONU Mujeres y presentada en el primer Día Internacional de la Niña (11 de octubre) en El Cairo – Egipto. Producida por  Amal Abou El Rouss, una mujer rural de la aldea de Karima que es miembro electa de un comité local de mujeres.

 

Amal tiene educación, pero tal como Karima ella también es divorciada y se convirtió en el sostén de su familia, que incluye a su madre, sus hermanas y a un hermano. Creó el guión y produjo la película totalmente sola, y su hermano menor la ayudó para la edición. El equipo de Al Masry Al Youm dio capacitación y supervisó la producción, sin influenciar su contenido.

 

Amal dice que eligió a Karima como protagonista de su primer documental para crear conciencia acerca de los matrimonios tempranos porque éstos tienen un profundo impacto sobre el desarrollo económico y la participación en la vida económica de las mujeres.

 

Esto se ha dado dentro del marco de un programa conjunto de la ONU llamado “Salasel o “Cadenas de valor hortícola en el Alto Egipto” a favor de los pobres, las mujeres de las municipalidades de la región han sido electas por sus comunidades como miembros de los comités que representan las necesidades y las opiniones de las mujeres.

 

En Al Tod, la aldea de Karima, mediante un  programa llamado “Salasel”, se encuentra adquiriendo conocimientos para aprender nuevas técnicas y habilidades empresariales,  para comenzar su propia pequeña empresa de cría de gallinas y patos. Conseguirá acceso a los mercados a través de la asociación de agricultores de Al Tod, que es un socio local de Salasel.

 

“Aprendí a hacerme cargo y a defenderme a mí y a mis derechos, dice Karima, mientras sus dos hijos la ayudan a poner las gallinas en el gallinero en un patio hecho de ladrillos.” “Voy a cuidar bien a mis hijos; les daré educación; no sufrirán las privaciones que yo sufrí”.

 

 

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