POR QUÉ DÉCIMA CIMARRONA Y NO ESPINELA

Fotografía: Andrés Arbelaez

Por: Genith Solis Peralta 

Para dar respuesta a éste interrogante  es  necesario emprender una búsqueda documental que nos conduzca de alguna manera a la génesis de la décima, por ello mismo resulta complicado establecer con certeza la manera en que la décima inició su devenir poético oral y popular en el continente americano.

Sin embargo históricamente  se registra que la décima data del la España del siglo XV por que fue hasta éste siglo, cuando  con el término de romance se dio a conocer, pues  ella fue  un  elemento literario del Siglo de Oro español, que se promovió en los círculos letrados del siglo XVIII en América. Por los años 1591 es dado a conocer  un libro titulado diversas rimas  que incluía una estrofa creada por Vicente espinel (1550-1624), estrofa denominada décima., en su homenaje este tipo de expresiones en España reciben su nombre y se la  conoce como décima espinela.

 

La décima espinela fue perdiendo valor como forma de expresión literaria al iniciar el siglo XVIII, finalizando con ello el apogeo literario del Siglo de Oro. Esto se presentó gracias al menosprecio que los poetas neoclásicos le dieron a los versos octosílabos. A  medida que la décima de Vicente Espinel iba entrando en decadencia, simultáneamente ésta fue siendo adoptada y apropiada por los sectores populares a partir de ingeniosas improvisaciones en las que se batían en duelo los poetas populares.

 

Ante estos acontecimientos, los grupos afrodescendientes que habían escapado del yugo de la esclavitud, formaban sus palenques y  se vieron obligados a la creación de expresiones en territorio americano durante la colonia, como resultado de una reacción ante la opresión y discriminación por parte de españoles quienes, en nombre de la iglesia, trataron de acabar con el imaginario de una cultura. Como lo expresa Zapata Olivella,

 

“El negro se enfrentó a diversas condiciones de opresión de todo tipo en las que le tocaba buscar estrategias y «reaccionar instintivamente ante el terror, el dolor, la flagelación y la prisión, pero también encontrar respuestas creadoras que le permitieran preservar su propia cultura” (1989, 96).

 

Desde el siglo XVI, la palabra cimarrón sirvió para nombrar todo aquello que era silvestre o salvaje. Tanto la palabra inglesa marrón, como la francesa marron, proviene de la española, cimarrón. Tal como se usó en el nuevo mundo, cimarrón se refirió originalmente al ganado doméstico que se había escapado a las montañas, al finalizar la década de 1530 se empezó a emplearla también para designar a los esclavizados fugitivos afroamericanos que huían al monte. La fuga era el primer paso, luego venía el enfrentamiento para tratar de preservar lo que habían construido durante su breve libertad. La historia del cimarronaje es la historia de rebeliones audaces y continuas orientadas por la esperanza de libertad.

 

Es por ello que en la décima cimarrona se plasma de igual manera como un acto de rebeldía y desobediencia el no cumplimiento total de la estructura heredada de la décima espinela, por el contrario son muchos los aportes que desde las comunidades negras se han hecho, ellas la han enriquecido, la han transformado convirtiéndola en un elemento de identidad propia de toda una colectividad. Al ser apropiada por las comunidades negras sufre un proceso de transculturación, transformándola  profundamente, proceso en el que la décima deja de ser espinela y se convierte en cimarrona.

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