Purgatorio Country club de John Rodríguez Saavedra

 

En un ambiente intelectualoide transcurre una historia que no es fácil de desmarañar. Bogotá es la estrella, aquí los personajes, tomando como si fuese la 7ª la vida del protagonista, principalmente mujeres, decantan sus experiencias de vida en una ciudad en donde parece que todo pasa y nada acontece. Por eso el intimismo en los diálogos. Por eso los diálogos que parecen casi un susurro, como cuando se va en un bus y uno no quiere que nadie le dirija la palabra para no tener que contestar.

Esas mujeres, de la costa, de Chile, del mundo todo, aparecen no como la Beatrice de Dante para impulsar el ascenso y llegar al cielo; aquí, estas mujeres, de entrada padecen no solamente el desenfreno de una sociedad cosmopolita que aún tiene un sospechado manierismo machista que se persiste a perecer, sino que también deben soportar -así se siente en la novela – sus propias cavilaciones internas sobre su papel como mujeres en una sociedad de machos. Es por eso que el erotismo, a veces insinuante, en la novela parece retratar o el pecado latente como una afrenta contra un supuesto dios casto o una virgen venerada, o como una desfachatez que permite romper los tabúes impuestos por una sociedad moralmente falsa.

No es un libro sobre la violencia, ésta no es protagonista. Quizá las invocaciones son subterfugios para mostrar una ciudad donde la muerte campea vitalmente, así suene contradictorio; la muerte latente en un atraco, en una venganza por celos, como desenlace de un trato mal hecho. Estamos acostumbrados en este país al espectáculo de la muerte, el periodismo pareciera gozar con esos titulares, pero no van al fondo de una violencia heredada y manifiesta en la literatura abiertamente, por eso aquí ésta no es protagonista. En ciudades cosmopolitas como Bogotá la violencia es diferente, está cubierta por una cúpula de cristal donde el anonimato termina por difuminar absolutamente todo. La violencia es una exposición en un viejo claustro. La violencia es el recuerdo del hecho más luctuoso de la ciudad, el Bogotazo.

Pero la violencia de la ciudad no es la misma que se padece en el campo. Este no es un libro sobre la violencia. La muerte en el texto acrecienta el anonimato, quizá esa es la intención del autor. No es el Purgatorio de Dante, donde lo que existe, en sentido teológico cristiano, es la posibilidad de ascender al Paraíso, al gozo eterno del bien perpetuo. Aquí el Purgatorio se parece más al limbo, en una ciudad donde se deambula atareadamente en la esclavitud del tiempo. Aquí el tiempo parece ser nuestro demonio, por eso en el libro asombra tanto tiempo para perder en lo que muchos consideran banal: ir al cine o al teatro a ver lo que nadie ve, tomar una copa y degustarla despacio, subirse en el Transmilenio y ser testigo pausado de todo lo que acontece en el camino. Ese es el Country Club, burbuja de cristal que puede romperse a la primer pedrada de realidad.

Rodríguez Saavedra, John (2020). Purgatorio Country Club. Bogotá.

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