Se cumplen 50 años del gran “robo” a Millonarios

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Hace 50 años Millonarios tuvo muy cerca el más preciado trofeo de clubes del continente. Dadas las coyunturas favorables pero especialmente por presentar una de las mejores plantillas de su historia, tenía todo para ser el campeón de la Copa Libertadores de América; pero una absurda decisión arbitral cortó de tajo el sueño. Posteriormente el ingenio de los colombianos transformó la decepción en una campaña de cultura ciudadana, un cuarto de siglo antes de que llegaran las propuestas de Antanas Mockus.

En 1973 se jugaba la Copa Libertadores, con Millonarios y Deportivo Cali que habían logrado el derecho a representar al país. En la primera fase tuvieron suerte. Les correspondía eliminarse con los clubes venezolanos, que finalmente no se presentaron. El campeón Millos clasifica a la siguiente ronda enfrentando a los argentinos Independiente y San Lorenzo. El equipo azul de aquella época fue uno de los mejores de la historia, un símbolo de Colombia que estrenaba su 10ª estrella, una de las más significativas en su inventario, lograda de la mano del legendario Dr. Ochoa.

Los campeones que seguían bajo la dirección técnica del médico Gabriel Ochoa Uribe, tenían una nómina de lujo con la tripleta demoledora que conformaban Willington Ortiz, Alejandro Brand y Jaime Morón. Además de valiosos jugadores como Senén Mosquera (arquero), Otoniel Quintana (arquero), Hermenegildo Segrera, Luis “Camello” Soto, Arturo Segovia, Julio “Chonto” Gaviria, Euclides González, los argentinos Miguel Basílico y Hugo Truccia, además de los paraguayos Apolinar Paniagua y Julio Gómez. Sin olvidar la inclusión en ese año de Delio «Maravilla» Gamboa para su despedida del fútbol. Era lo más cercano a un “Dream team”, con una hinchada que nunca había estado tan orgullosa del que fue en su momento el verdadero “ballet azul”.

En aquellos tiempos en la semifinal se jugaban dos triangulares y los respectivos ganadores disputaban el título de la Copa. El 6 de abril Millonarios doblega en Bogotá de forma inobjetable al favorito Independiente (1 – 0). Las perspectivas de ganar el triangular y disputar el título eran enormes y más aún con un plantel de esa categoría. Pero llegó el siguiente encuentro de local frente al «débil» del grupo, San Lorenzo de Almagro y aconteció lo inaudito.

El 11 de abril de 1973 ocurrió una de las mayores frustraciones (inadmisible y dolorosa), y casi una catástrofe, que hayan padecido el club y su fanaticada. En todo el partido Millos fue superior al equipo argentino. Pero en esa semifinal en Bogotá, el árbitro brasileño Sebastiao Rufino anuló dos goles al cuadro azul, dejando el partido 0-0. El resultado fue decisivo y clasificó a Independiente de Avellaneda a la final de la Copa.

La jugada más controvertida ocurrió aquel miércoles en los últimos minutos de 2º tiempo, con una gran injusticia arbitral (¿fraude?). Julio Gómez cobró un tiro libre indirecto que alcanza a cabecear Apolinar Paniagua y es gol legítimo. El juez Rufino, que al parecer no tuvo buena visibilidad (o a lo mejor no muy  buena intención), alega que no hubo intervención de Paniagua y anula el tanto.

Estuvo a punto de ser linchado por los fanáticos bogotanos, ya que justamente esa decisión privó a Millonarios de disputar la Copa Libertadores ante el «débil» Colo Colo de Chile, que posteriormente ganó Independiente. Hoy una situación similar, se resolvería fácil apelando al VAR, que evita la dictadura del central. Para la historia, este ha sido el “robo” más grande a Millonarios, que tenía casi servida en bandeja y muy merecida la Copa continental, la primera que lograría el país.

Días más tarde aparecieron en varias ciudades colombianas unas calcomanías en los cristales de los autos que invitaban a reducir la polución acústica por el uso de la bocina. Tenían la imagen de la silueta de un árbitro y su silbato con una leyenda muy expresiva: «No pite, no sea Rufino».

Un S.O.S por Apolinar Paniagua: El paraguayo Paniagua pudo haber sumado en su palmarés, el máximo título continental, entre muchos logros. Fue figura, casi héroe, en ese histórico y trágico partido, ya que su gol era el pase para ganar la Copa. Pero 50 años después es lamentable su condición de abandono y olvido, debatiéndose en la indigencia (ver video). Millonarios y sus hinchas medio siglo después podrían tener un gesto de gratitud con una campaña o un chequecito para sacarlo de la miseria. Entre otras curiosidades, el 14 de noviembre de 1971, jugando para Pereira contra Millonarios Paniagua le cortó el invicto a Otoniel Quintana, quien llevaba 1024 minutos sin recibir goles. Un año más tarde eran compañeros de equipo y juntos lograrían el título más significativo para Millonarios, la 10a estrella.

https://www.youtube.com/shorts/BBrD0pmCCu4

Apostilla: Agradecimiento especial por la ilustración que acompaña a esta historia, al caricaturista-publicista, profesor “Venancio opinión”, Twitter: @venancioopinon , uno de los grandes damnificados por el “robo” de la Copa Libertadores al “ballet azul”.

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