En la vereda Santa Clara, zona rural de la Laguna de La Cocha, en Pasto, una familia campesina vive una batalla silenciosa, dolorosa y urgente. Su hijo, Andrés Ferney Josa Cabrera, de apenas 8 meses de edad, necesita ayuda para continuar recibiendo los cuidados que requiere tras sufrir graves secuelas por un accidente de tránsito ocurrido cuando tenía pocas semanas de nacido.
Desde entonces, la vida de sus padres cambió por completo. Lo que debía ser una etapa de ternura, crecimiento y primeros aprendizajes se convirtió en una lucha diaria por mantener estable a su bebé, atender sus necesidades médicas y conseguir los recursos indispensables para su cuidado.
Según la información suministrada por la familia, y con base en la historia clínica, Andrés Ferney presentó un trauma craneoencefálico severo, acompañado de hemorragia subaracnoidea, edema cerebral, infartos cerebrales bilaterales, múltiples contusiones e hidrocefalia. Su estado obligó a varias hospitalizaciones y procedimientos de alta complejidad.
Entre las intervenciones médicas realizadas se encuentra una derivación ventrículo-peritoneal, conocida como una válvula para drenar líquido del cerebro, además de una gastrostomía, que permite alimentarlo mediante sonda, y otros procedimientos neuroquirúrgicos necesarios para atender su delicada condición.
Hoy, Andrés permanece en casa, pero necesita atención permanente las 24 horas. No puede movilizarse por sí mismo, depende de alimentación por gastrostomía, requiere medicamentos anticonvulsivos y seguimiento constante por especialistas en neurocirugía, neuropediatría y pediatría.
Sus padres aseguran que la EPS autorizó el manejo domiciliario, pero consideran que el apoyo recibido no es suficiente frente a la gravedad del caso. Relatan que les han entregado una cantidad limitada de fórmula, mientras que otros insumos, elementos de cuidado, transporte, medicamentos complementarios y gastos diarios han tenido que ser asumidos por la familia, pese a sus difíciles condiciones económicas.
La situación es aún más compleja porque viven en zona rural. Cada desplazamiento a controles médicos representa un esfuerzo económico y físico. La distancia, los costos de transporte y la necesidad de mantener cuidados especializados hacen que esta familia enfrente una carga que supera ampliamente sus posibilidades.
Los padres también manifiestan preocupación porque el bebé continúa presentando crecimiento en su cabeza asociado a la hidrocefalia, una condición que requiere vigilancia médica permanente y oportuna.
Un llamado a la solidaridad
Esta familia no pide lujos. Pide ayuda para garantizar lo básico: alimentación especial, pañales, insumos médicos, elementos de aseo, transporte para controles, apoyo económico y acompañamiento institucional.
También hace un llamado respetuoso a las autoridades de salud, a la EPS y a las entidades competentes para que revisen si Andrés Ferney está recibiendo de manera completa, oportuna e integral todos los servicios, suministros, terapias y apoyos domiciliarios que requiere un bebé con una condición neurológica tan compleja.
En La Cocha, sus padres dedican cada minuto del día a cuidarlo. Su esperanza es que Andrés pueda tener mejores condiciones de vida y que no tengan que enfrentar solos esta situación.
Hoy, la solidaridad de la comunidad puede marcar una diferencia. Un aporte, una gestión, una donación o simplemente ayudar a difundir esta historia puede aliviar la carga de una familia campesina que solo quiere seguir luchando por la vida de su hijo.
Datos para ayudar
Las personas que deseen apoyar pueden comunicarse con:
Blanca Cabrera
Celular: 313 281 2996
Donaciones por Nequi
También se reciben ayudas económicas, insumos de cuidado, pañales, elementos de aseo y apoyos para transporte y alimentación especial.
Andrés Ferney tiene apenas 8 meses. Su vida depende de cuidados permanentes, pero también de una comunidad capaz de tender la mano cuando una familia ya no puede sola.




