La decisión de Sócrates, hizo posible la existencia de la filosofía. Hace más de dos mil años en las plazuelas de Atenas, Sócrates se encontró con la razón y la hizo su bandera de vida; 24 siglos más tarde nos inventamos “filosofar” alrededor de una estimulante bebida: una taza de café. Para disfrutarla, nada mejor que un contertulio como ese Maestro capaz de provocarnos virtuosas experiencias degustando una cafeína espiritual. Imaginemos al menudo y sencillo sabio que nada sabía, sentado en un “Café”, feliz porque queremos escucharle.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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