Walter Álvarez Quispe, promotor de la medicina tradicional en el Encuentro Internacional de Culturas Andinas

Walter Álvarez Quispe, médico e investigador del poder curativo de las plantas.

El médico cirujano nacido en Bolivia, Walter Álvarez Quispe no es un personaje ajeno a las tierras y las personas del suroccidente colombiano. “Ni más faltaba, dice él mismo, sí yo aquí me siento como en mi propia tierra”.

Y la verdad es esa. Aunque un poco lejanos físicamente, emocional, pero sobre todo cultural y espiritualmente, “todos somos habitantes del territorio que un día fue uno solo, pero que luego por voluntad de unos pocos hombres, quedó partido en muchos pedazos y alejados los hermanos”.

Él es uno de los conferencistas que viene participando en el IV Encuentro Internacional de Culturas Andinas. Su sabiduría y arrojo lo han llevado a revolucionar el campo de la medicina en el centro de Suramérica.

Desde muy joven se dedicó a investigar sobre los poderes curativos de las plantas y luego estudio la medicina convencional en Cuba, lo que le permitió contar con herramientas intelectuales que le han facilitado lanzar propuestas revolucionarias para el tratamiento de enfermedades que lo han destacado como un gran innovador.

Ahora de nuevo en Pasto, el médico boliviano se nota muy incisivo a la hora de auscultar y evaluar el papel de los estados de la región, en procura de la protección de las culturas ancestrales y este caso de la medicina natural y tradicional. “Muchos de nuestros gobernantes están lamentablemente cada vez más confundidos, pues siguen señalando que la cocaína y la mata de coca son la misma cosa, cuando la verdad es que hay mucha distancia entre la una y la otra”.

 

Una institución viviente

Gracias a su experiencia y conocimientos, el médico es considerado como una institución intelectual en su país y a dirigir el Instituto Boliviano de Medicina Tradicional, Kallawaya, una entidad que nació en el contexto de las luchas por la despenalización de la medicina, la herbolaria y la espiritualidad andina en el país.

Su creación, según la página de la entidad, “se gesta en un momento coyuntural: Tres años después de que el Kallawaya y médico cirujano, Walter Álvarez Quispe, consolide la despenalización de la medicina tradicional por primera vez en América Latina”.

Una vez organizada la institución, Álvarez se dedicó a capacitar a los médicos indígenas del país y participar en numerosas reuniones donde los practicantes se reunían e intercambiaban conocimientos.

Este mecanismo, estuvo destinado a preservar las medicinas tradicionales fortaleciéndola ante la amenaza biomédica que a través de sus instituciones intentó frenar el reconocimiento de la importancia de los saberes médicos y herbolarios ancestrales. Lo que significa que en la dinámica del intercambio de saberes se produjo la capacitación y la toma de conciencia de la libertad de las prácticas médica y herbolarias indígenas.

Las disposiciones jurídicas del Instituto sirvieron como sustento para la preparación de la carpeta presentada ante la Unesco para la declaratoria de la cosmovisión Kallawaya como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, declaración concretada en París el 7 de noviembre de 2003.

Sus miembros son actores decisivos para la elaboración de la carpeta y este logro patrimonial para el país.

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