Hay periodistas caracterizados por su sencillez, desprendimiento y el poco interés por su propia vida. Su pasión y entrega total al trabajo pueden pasar una costosa factura. Eso ha acontecido con tantos seres talentosos especialmente de los medios de comunicación, que vienen de una escuela llena de romanticismo y mística por el trabajo. El ejercicio del buen periodismo por sus características apasionantes puede llevar a un desgaste precoz, como aconteció con uno de los personajes más queridos de los medios hace tres lustros.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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