El debate de la legalización de las drogas, parece tener más carácter ideológico, interesado y partidista. La mayoría de sus promotores se sustentan en el valor del negocio, el lucro y en la propia situación de los cultivadores que en su mayoría son campesinos, indígenas o personas vulnerables. Legalizar las drogas los favorecería para mantener su “Statu Quo”. De manera sutil y subliminal los “respaldan”, se busca que sigan igual (de pobres), que no haya descontento accediendo a lo básico, sometidos en una zona de conformismo a través de una labor ilícita e improductiva.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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