Las personas que tenemos la oportunidad de viajar a Tumaco para disfrutar del grandioso mar Pacífico, su cultura y gastronomía, nos encontramos en el puente del Pindo con una escena cada vez más preocupante. El puente sufre de agrietamientos y huecos que impiden una movilidad tranquila y segura. Esquivar estas fallas genera riesgos de accidentes cada día. Mientras tanto, observamos la construcción de la estructura del oleoducto Transandino, tal como aparece en la fotografía de portada, que ya está por terminar y garantiza la estabilidad del paso del petróleo para su salida del país. Esto, al menos, cuestiona las prioridades que se han tenido con Tumaco. ¿El gobierno nacional, sin importar si es de derecha o izquierda, ha priorizado una visión desarrollista o extractiva del municipio? ¿Nos hemos acostumbrado a normalizar este tipo de prioridades? ¿Qué es primero, garantizar una movilidad segura o el transporte de un producto extractivo? ¿Es posible cambiar estas prioridades?
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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