Las botas que no se borran: memoria, dignidad y resistencia

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En la Plaza Núñez del Congreso de Colombia, una hilera de botas vacías se convirtió en el eco de los 6,402 jóvenes asesinados por el ejército, quienes fueron cruelmente presentados como guerrilleros. Las Madres de Soacha, madres que cargan sobre sus hombros el peso de la memoria de sus hijos, dispusieron esas botas para recordarle a la sociedad colombiana que estos jóvenes existieron, que sus vidas fueron arrebatadas y que, a pesar de los esfuerzos por sepultar sus historias en el olvido, la verdad y la justicia persisten. Cada par de botas cuenta una historia interrumpida y representa la dignidad de quienes fueron víctimas de un crimen de Estado, de una maquinaria que buscó reducirlos a cifras, a trofeos de guerra. Hoy, sus madres luchan porque esa dignidad y esa memoria no desaparezcan.

Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.

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