El ambiente en el corregimiento de Llorente era diferente. No se trataba solo de la habitual expectativa de los diálogos entre la delegación del Gobierno nacional y la Coordinadora Nacional Ejercicio Bolivariano, sino de un ingrediente especial: la presencia, por primera vez, del ministro de Defensa en este proceso, una señal de la relevancia estratégica que adquieren las negociaciones en la región de frontera.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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