Entrada sur de Pasto, un monumento a la improvisación

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La entrada sur de Pasto, en lugar de ser una bienvenida ordenada y fluida a la capital nariñense, se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para conductores, transportadores y comerciantes. El video que he subido a las redes sociales muestra con claridad los trancones interminables que se forman en la glorieta recién inaugurada, una obra que, en teoría, debía resolver problemas de movilidad, pero que en la práctica ha generado caos y desesperación.
El problema no es menor. La glorieta, lejos de facilitar el tránsito, lo entorpece. Su diseño urbano resulta incompatible con la densidad vehicular que recibe diariamente esta zona de acceso vital a la ciudad. Las largas filas de vehículos, la demora en los desplazamientos y la evidente confusión de los conductores son síntomas de una obra mal planificada y peor ejecutada.
Es necesario preguntarse: ¿dónde estaban los urbanistas? ¿Qué papel jugaron los arquitectos responsables del proyecto? ¿Hubo estudios serios de tráfico? ¿Se consideró el crecimiento urbano y comercial del sector? Este tipo de errores no solo afectan la movilidad; proyectan una imagen negativa de la ciudad, minan la confianza en la inversión pública y lastiman la competitividad comercial de Pasto al hacer más costosa y lenta la logística regional.
La ciudadanía tiene derecho a exigir respuestas claras y acciones inmediatas. No se trata de demoler, sino de corregir. Algunas soluciones prácticas podrían incluir:
– Rediseño de accesos y salidas de la glorieta con base en estudios técnicos de flujo vehicular.
– Mejor señalización horizontal y vertical para orientar a los conductores.
– Desvíos temporales o carriles exclusivos para facilitar el tránsito pesado.
– Consulta con expertos en planeación urbana y participación ciudadana en la reestructuración.
El urbanismo no es solo cemento y curvas; es visión, análisis y sentido común. La glorieta del sur de Pasto, tal como está, es una muestra dolorosa de lo que pasa cuando la improvisación le gana a la planificación.
Urge que las entidades responsables –alcaldía, Secretaría de Tránsito, contratistas y entes de control– respondan con seriedad y responsabilidad. Pasto merece un urbanismo digno, no un monumento al trancón.

Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.

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