Colombia vuelve a vestirse de luto. Las Fuerzas Militares confirmaron que el accidente del avión Hércules C-130, matrícula FAC 1016, ocurrido el 23 de marzo de 2026 en inmediaciones de Puerto Leguízamo, Putumayo, dejó un saldo de 69 fallecidos y 57 heridos. En la aeronave viajaban 126 personas: 11 tripulantes de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, 113 militares del Ejército Nacional y dos miembros de la Policía Nacional.
El comunicado oficial, fechado el 24 de marzo de 2026, detalla que los heridos fueron evacuados de manera inmediata y reciben atención médica especializada en varios centros asistenciales, entre ellos el Hospital Militar Central de Bogotá, el Batallón de Sanidad Militar, el Hospital Medilaser de Florencia y la Clínica Cedim, también en la capital del Caquetá.
La tragedia golpeó principalmente al Ejército Nacional. Entre las víctimas mortales hay un sargento segundo, un cabo primero, dos cabos terceros y decenas de soldados profesionales y soldados regulares. También fallecieron seis integrantes de la Fuerza Aeroespacial Colombiana y dos miembros de la Policía Nacional, según la relación oficial entregada por el Comando General.
En la pieza conmemorativa difundida tras la tragedia, titulada “Los Héroes de Colombia”, el Ejército honra la memoria de sus compañeros de armas y recuerda que su ejemplo “perdurará en nosotros y en las futuras generaciones”. Esa imagen resume el sentimiento de duelo que hoy atraviesa a la institución y al país entero.
Las Fuerzas Militares informaron además que, en coordinación con Medicina Legal, avanzan los actos urgentes para la plena identificación del personal fallecido y los procedimientos legales respectivos en Bogotá. También señalaron que fueron activados equipos multidisciplinarios para brindar acompañamiento psicológico, social y administrativo a los familiares de las víctimas y de los heridos.
Más allá de las cifras, lo ocurrido deja una herida profunda en la Fuerza Pública. Cada uno de los nombres publicados en el comunicado representa una historia, una familia y un servicio prestado al país. En su mensaje institucional, las Fuerzas Militares expresaron su “más profundo dolor y solidaridad” y señalaron que quienes perdieron la vida “eran hijos de Colombia” que sirvieron con honor a la patria.
La tragedia de Puerto Leguízamo no solo enluta a las Fuerzas Militares. También vuelve a poner al país frente al costo humano que cargan quienes visten el uniforme. Hoy, mientras avanza la atención a los sobrevivientes y el acompañamiento a las familias, Colombia asiste a uno de los episodios más dolorosos recientes para sus instituciones armadas.




