Liceo Central de Nariño, más cerca de las estrellas

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Pablo Emilio Obando A.
En tiempos en los que la educación enfrenta el enorme desafío de despertar nuevamente la curiosidad de los niños y acercarlos al conocimiento científico, el Liceo Central de Nariño ha decidido mirar hacia el universo para encontrar respuestas, inspiración y nuevas formas de aprendizaje.
Con la emoción propia de quienes descubren un mundo desconocido, estudiantes de grado quinto de primaria han comenzado a explorar los misterios del cosmos gracias a la llegada de un telescopio que hoy se convierte en símbolo de esperanza pedagógica, investigación y pensamiento crítico dentro de la institución.
Más que un instrumento óptico, este telescopio representa una apuesta educativa profundamente transformadora: enseñar a los niños a preguntarse por el origen del universo, las estrellas, los planetas, la materia, el tiempo y el lugar que ocupa el ser humano dentro del cosmos. Se trata de una educación que no se limita a memorizar conceptos, sino que impulsa a observar, analizar, investigar y comprender científicamente la realidad.
En este importante proceso ha sido fundamental el liderazgo del rector, Carlos Francisco Díaz Jojoa, quien ha promovido decididamente el fortalecimiento de una educación con sentido científico y humanista. Su compromiso con la formación integral de los estudiantes permitió facilitar el uso del telescopio y abrir nuevos espacios para el aprendizaje de la astronomía y las ciencias.
Precisamente en la mañana de hoy, el rector orientó una clase magistral dirigida a los estudiantes de grado quinto, en la que explicó la importancia histórica y científica de la astronomía, despertando en los niños un enorme interés por conocer el universo y comprender cómo la ciencia ha permitido a la humanidad ampliar sus fronteras del conocimiento. La jornada estuvo marcada por preguntas, reflexiones y expresiones de asombro de parte de los estudiantes, quienes encontraron en la observación astronómica una experiencia profundamente significativa.
La llegada de este telescopio fue posible gracias a la gestión realizada con entidades comprometidas con la educación y el desarrollo social, entre ellas Comfamiliar de Nariño, así como al decidido apoyo de la doctora Mónica Quijano, quien acompañó y asesoró a estudiantes y docentes para garantizar el uso adecuado de este importante recurso científico y pedagógico.
Del mismo modo, se han adelantado conversaciones con el doctor Alberto Quijano Vodniza, reconocido por su trayectoria en el campo de la astronomía, con el propósito de fortalecer la creación de un futuro Club de Astronomía dentro de la institución. Esta iniciativa busca consolidar un espacio permanente de investigación, observación y formación científica para los estudiantes.
La experiencia que hoy vive el Liceo Central de Nariño demuestra que la educación del siglo XXI debe estar orientada hacia el desarrollo del pensamiento crítico, la investigación y el acercamiento de los niños a las grandes teorías y descubrimientos científicos de la humanidad. La ciencia no debe verse como un conocimiento lejano o inaccesible, sino como una herramienta viva que permita a los estudiantes comprender el mundo y proyectarse hacia el futuro.
Por ello, iniciativas como esta convierten al Liceo Central de Nariño en un referente positivo para las instituciones educativas de Pasto y de toda Colombia. Su ejemplo evidencia que cuando la educación se conecta con la curiosidad natural de los niños, surgen procesos pedagógicos capaces de transformar la manera en que las nuevas generaciones entienden la ciencia, la sociedad y la vida misma.
Hoy, mientras un grupo de estudiantes observa el cielo con asombro y esperanza, el Liceo Central de Nariño confirma que educar también significa enseñar a mirar las estrellas.

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