Un alcalde con pantalones

Compartir artículo en:

Pablo Emilio Obando A.
​La contundente intervención del alcalde Nicolás Toro al frenar la instalación no autorizada de cámaras de fotomultas sienta un precedente de legalidad y defensa del interés público.
En una ciudad donde el respeto por las normas debe empezar por quienes prestan servicios al municipio, pretender imponer tecnología de sanción sin el aval de la Alcaldía ni de sus entidades es una afrenta directa a la ciudadanía.
​La actuación del mandatario local no fue una mera postura política; fue un ejercicio legítimo de autoridad y soberanía institucional. Los puntos clave que deja esta acción son: ​
Defensa de la legalidad: Ninguna entidad pública o privada puede actuar por encima de la administración municipal. La instalación de infraestructura de fiscalización sin los permisos debidos vulnera el ordenamiento institucional.
​Respeto al debido proceso: Existiendo una consulta en curso ante el Consejo de Estado para aclarar la operación y alcance de estas fotomultas, cualquier intento de madrugarle a la norma constituye una imprudencia jurídica e institucional.
​Protección al ciudadano: La seguridad vial y el orden del tránsito no pueden convertirse en un negocio desmedido ni en un atropello a la buena fe de los habitantes de Pasto.
​El liderazgo se demuestra en la cancha y en los momentos donde la arbitrariedad intenta ganar terreno. La postura firme del Dr. Nicolás Toro envía un mensaje claro: en Pasto los derechos de la ciudadanía se respetan y las reglas de juego se cumplen sin excepciones

Comentarios de Facebook

SOBRE EL AUTOR

Compartir en:

NOTICIAS RECIENTES