La clase política de Nariño representa a un millón ciento treinta mil personas aptas para votar en el Departamento. También a los que no votan, y eso quiere decir que personalizan toda nuestra territorialidad. Que los congresistas sean buenos o malos depende de sus acciones legislativas y de las simpatías en nuestros conciudadanos. Sin embargo existen problemas regionales que van más allá de las ideologías y las querencias o malquerencias, uno de ellos es la presencia de hechos de violencia infantil.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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