Aquellos mundiales

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Por: José Arteaga
(X-Twitter: @jdjarteaga)
Como toda ciudad de provincia, Pasto pasó casi todo el siglo XX alejada de los grandes acontecimientos deportivos. Fueron los medios de comunicación los que llevaron a la capital nariñense aquellos sucesos que conmovían al mundo. La Copa Mundial de Fútbol fue uno de estos.
La historia de estas llegadas informativas comienza en julio de 1930 cuando el diario El Tiempo informa del resultado de un nuevo enfrentamiento entre las potencias de Foot-Ball (el redactor Antonio César Gaitán solía alternar el nombre del deporte en inglés y en español), Uruguay y Argentina, que ganaría la primera. Aquel Mundial se veía como un torneo internacional más. Y como todo en aquel tiempo, la noticia llegaría dos días después. Lo mismo sucedería en los dos mundiales siguientes celébranos en Italia en 1934 y Francia en 1938.
Pero estalló la Segunda Guerra Mundial y toda la atención europea se centró en el sangriento conflicto bélico. En Suramérica continuaron los torneos entre naciones, participando Colombia con combinados regionales, generalmente costeños. Fue tras la guerra, en 1948, cuando nació el fútbol profesional en Colombia y nació el gran interés del público. Las emisoras de radio transmitían los partidos desde las ciudades con equipos, y los resúmenes de las jornadas dominicales se relataban en estaciones regionales como Radio Nariño.
Entonces sucedió algo peculiar.
En 1950 volvió a jugarse un Mundial, esta vez en Brasil, pero la potencia suramericana, que era Argentina, no participó. Se esgrimieron muchas razones. La oficial fue que los dos países se llevaban mal. Sin embargo, detrás estaba la ambigüedad legal de la federación argentina, pues por un lado era reconocida por la FIFA, pero por otra había permitido que sus clubes negociaran sin límite de dinero con los equipos colombianos. Nuestro país vivía un Dorado futbolístico, pero había control salarial ante la FIFA.
De allí que las grandes estrellas del fútbol estaban en Colombia mientras el Mundial de 1950 se jugaba: Di Stefano, Moreno, Pedernera, Pontoni y demás argentinos que llenaban estadios en todo el país. Tanta era la concentración de estrellas en Colombia que había jugadores que habían sido mundialistas como el delantero húngaro Gyula Zsengellér, del Deportivo Samarios; o jugadores que serían campeones mundiales como el lateral derecho uruguayo Schubert Gambetta, del Cúcuta Deportivo, y que se consagraría en el llamado “Maracanazo”.
Pero, ¿cómo enterarse de todo eso?
Desde 1910 las salas de cine de todo el mundo ofrecían informativos que se proyectaban antes de cada película. Con la aparición del cine sonoro en 1927, estos noticiarios tuvieron un gran impulso en todos los países y con la Segunda Guerra Mundial aún más. Las productoras internacionales se asociaron con los medios realizadores y vendían las cintas de noticias junto a los filmes. Por eso los primeros noticiaros solamente ofrecían información internacional, incluyendo la deportiva.
Los mundiales de 1950 y 1954 se vieron, aunque fuese en resúmenes de pocos minutos, en pantallas de cine. El gol de Alcides Ghiggia de 1950 se recuerda por eso. Con mayor razón la celebración de Alemania bajo la lluvia en el Mundial de Suiza en 1954, que fue el primer Mundial televisado. Las imágenes se las compró Colombia al Noticiario Cinematográfico Español (NO-DO).
La televisión en Colombia comenzó justamente en 1954, pero la información internacional era privilegio del cine. Por eso, un Mundial tan trascendente como el de Suecia en 1958 sólo se vio en Colombia en pantalla grande. Y digo “trascendente” porque en ese Mundial apareció Pelé junto a un concepto que hoy persiste más que nunca: estrella mediática. Pelé fue la primera estrella mediática mundial, un personaje capaz de atraer cámaras, micrófonos y crónicas más allá de sus actuaciones en el campo de juego.
Los noticiarios cinematográficos continuaron en Colombia con espacios como Actualidad Panamericana y Colombia al Día, pero otro suceso cambiaría las cosas, y ese fue la clasificación de Colombia al Mundial de Chile en 1962. La selección dirigida por Adolfo Pedernera obligó a que la radio asumiera su papel natural de transmisor de eventos. Carlos Arturo Rueda, por Emisora Nueva Granada, de RCN; y Gabriel Muñoz López, por Emisora Nuevo Mundo, de Caracol, transmitieron los partidos de Colombia desde Arica. El 4-4 ante Unión Soviética no sólo fue una hazaña deportiva sino la demostración del poder emocional de la radio, porque provocó festejos en todo el país.
Aunque Colombia no clasificó para el siguiente Mundial, Inglaterra 66, la información para Colombia se dinamizó. Los periódicos acudieron a corresponsales que enviaban sus informes por Telex y los tradicionales resúmenes de agencias de prensa como UPI. La radio estableció contacto con una cada vez más exigente FIFA y aseguró la transmisión del certamen. En cuanto a la televisión, RTI, con Fernando Gómez Agudelo, y Punch, con Alberto Peñaranda Restrepo, hicieron un Pool para ofrecer los partidos importantes en diferido.
En marzo de 1970 se inauguró la estación receptora de Chocontá, una obra de ingeniería increíble que transformó las telecomunicaciones en Colombia. Y la señal de prueba aquel miércoles 25 fue un programa especial desde México, que sería la sede del Mundial 70.
Recuerdo de niño aquella transmisión en blanco y negro en un televisor enorme que tenía mi papá en su cuarto de la casa de la Avenida Boyacá. Los narradores eran mexicanos, pero la señal era por primera vez colombiana.
Justamente la televisión en color fue la gran promesa de Inravisión, las programadoras y los gobiernos en aquellos años. Sólo había dos cadenas y a Pasto apenas llegaba una. En esa, en la Primera Cadena (canal 7), se transmitió el Mundial de Alemania 74 con una particularidad interesante: la Deutsche Welle (DW), televisión alemana, enviaba resúmenes de las jornadas con la voz del barranquillero Andrés Salcedo.
La televisión en color se anunció oficialmente en 1978, pero no se haría efectiva hasta diciembre del año siguiente. Recuerdo que la final del Mundial Argentina 78 la vi en Quito, porque allí Teleamazonas ya transmitía en color.
Pasaron los años y la información se fue haciendo más inmediata, en la medida en que nos volvíamos más exigentes. Los siguientes mundiales (España 82 y México 86), se vivieron con inusitado interés. Para aquel tiempo Nariño había puesto un granito de arena en las transmisiones televisivas. El narrador tumaqueño Luis Francisco “Paché” Andrade estaba en 1982 en el Grupo Radial Colombiano y en 1986 en Radio Mitre de Argentina.
Cuando Colombia volvió a un Mundial, el de Italia 90, y el país casi se cae de la emoción con el gol de Freddy Rincón a Alemania, la voz de “Paché” en RCN quedaría grabada en el recuerdo: “Dios es justo, Dios existe, ahí está claro”. Eran los tiempos en que se ponía el partido en la tele, se bajaba el volumen y se sintonizaba la emisora de radio predilecta.
Como pastuso tuve el honor de estar cerca de aquella selección maravillosa de Maturana y del Bolillo que fue a USA 94, escribiendo para Cambio 16, y en Francia 98, siendo corresponsal de Deporte Gráfico. Internet era apenas un medio para enviar mensajes, la televisión por cable estaba naciendo, y la Era Tecnológica se presumía como algo muy lejano.
Colombia se perdería como equipo los tres mundiales siguientes: Corea-Japón 2002, Alemania 2006 y Sudáfrica 2010. En ese ínterin de tiempo la transmisión se privatizó, la televisión en abierto solamente emitía algunos partidos. La búsqueda de amigos suscriptores de canales de pago y/o cafeterías y restaurantes con emisión garantizada, se volvió el pan nuestro de cada día.
Fue entonces cuando Colombia volvió a un Mundial, el de Brasil 2014, generando un nuevo tipo de interés. El mundo digital había aparecido con una fuerza incontenible. La línea ADSL, atada a los operadores de cable, fue avanzando y pasó de dar cobertura solamente a grandes ciudades, para hacerlo en ciudades intermedias y pequeñas. Y a los servicios de internet (ISP) nacionales los sucedieron las ISP regionales.
Y ni bien terminó ese mundial llegó con más fuerza que nunca el desarrollo de los Smartphones para ofrecer internet a través de telefonía celular antes, incluso, que por las empresas de fibra óptica para hogares. Rusia 2018 y Catar 2022 han sido mundiales marcados por esa presencia tecnológica móvil. El Mundial de Canadá-USA-México 2026 será más de lo mismo, sólo que con un efecto adicional: sobre información.
La saturación informativa es una de las amenazas modernas, tras casi un siglo de Campeonatos Mundiales donde hemos visto, aún estando en una ciudad alejada del poder central, todas las transformaciones tecnológicas posibles.

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