Augusto Franco Gómez: Fundador del Día Nacional del Campesino y gestor del monumento nacional que fue inaugurado en Pupiales.

Por: Nina Portacio.

Don Augusto, como lo he llamado desde mis 14 años es del Departamento de Caldas pero lleva a Nariño en su corazón. Porque en Nariño quedó instalado uno de sus grandes sueños; por esta razón sublime exhibe en su apartamento en Cali, los diplomas recibidos en Pupiales como una muestra de gratitud por toda su gestión.

Es un ser humano sin rodeos, realista, estratégico, amigo de pocos pero bien elegidos, de palabras cortas pero directas, de esas, que suelen sacar sonrisas extremas por la profunda verdad que conllevan. El hombre de las tres H: Honorabilidad, Honradez y Humildad. El que siempre tiene abierto las puertas de su casa para atender a mi padre José René y a su núcleo familiar, al igual que mi padre le abrió las puertas de su hogar, para atenderlo como se atiende a los amigos de entera confianza. Él es el personaje que entendió desde hace muchos años, la importancia del campo en Colombia.

Augusto Franco Gómez comprendió muy a tiempo, que sin campesinos, no hay cultivos ni cosecha ni alimento, ni producto que llegue a ningún lugar. Él visualizó el futuro sin tierra labrada y sin campesinos protegidos, y entendió el génesis antes de que iniciaran las catástrofes del mundo. Por eso, emprendió una lucha sin precedentes y se echó al hombro el azadón que caracteriza al trabajador del campo para establecer, por y para ellos, al menos un día a nivel nacional, que reconociera y dignificara esta labor agropecuaria. Con la clara intención de que el arte de trabajar el suelo, no se desvaneciera en las sombras o se relegara al ostracismo cuando un desarrollo desaforado y los productos procesados nos obnubilaran. No fue tarea fácil, pero Don Augusto estaba muy adelantado a su época y sorteó obstáculos diarios, como lo hace el labriego con la tierra, para cristalizar su proyecto.

Trabajó toda su vida en la Caja Agraria en Bogotá -actual Banco Agrario- y fue el Director de Asuntos Campesinos. En esta entidad, gestionó su idea y logró establecer por Decreto Número 135 del 2 de Febrero de 1965: El día Nacional del Campesino en Colombia; durante la Presidencia de Guillermo León Valencia y siendo Ministro de Agricultura Gustavo Balcázar Monzón. El mismo cuenta, que con la invaluable gestión del entonces gerente general de la Caja Agraria: Mariano Ospina Hernández y con la colaboración de Camilo Orbes Moreno, consiguieron que ese monumento se estableciera en Pupiales (Nariño). Este monumento Nacional fue representado con una escultura del artista Gerardo Benitez y, finalmente, fue inaugurado en Pupiales el 2 de Junio de 1985, en la Plaza Carlos Balcázar durante una ceremonia memorable al campesino, llevada a cabo en la administración del Señor Hugo Matías Benavides.

Don Augusto estuvo en el evento y se aseguró personalmente, de que la escultura de bronce quedara en un lugar agradable. Desde entonces, cada año, por esa fecha, llama a mi padre a preguntarle: ¿Cómo está el monumento? ¿Lo han cuidado? ¿No nos equivocamos al elegir al Municipio de Pupiales para conservarlo? Y mi padre siempre le comenta que la escultura está bien y bien cuidada. Aunque en una de esas llamadas, muy a su pesar, tuvo que contarle que los dueños de lo ajeno le habían robado el azadón de bronce a la escultura. A lo que él respondió: “¡Esos ladrones son unos forajidos! Hay que reponerlo, lo más pronto posible. René, por favor, hablé con el Alcalde”. Pero a mi padre no lo escucharon. El campesino de bronce duró un tiempo sin su instrumento de trabajo, hasta que gracias a la intervención de Ricardo Benavides Ayala; quien en una de sus campañas por la Alcaldía de Pupiales le donó a la obra de arte lo robado, completando así el monumento y restaurando la escultura, no había sido posible resolver. Fue un gesto muy loable de parte del ahora Alcalde del Municipio, que salvó el incidente.

Augusto Franco Gómez ha sido es y será un defensor de los derechos del campesino. Capaz de reconocer con hechos que el trabajo de un labriego es mucho más duro que un trabajo de oficina, por las inclemencias climáticas, y que en consecuencia, deben ser protegidos y tratados mediante decretos especiales.

Esta columna es un aplauso en vida para Augusto Franco Gómez y, a su vez, es una muestra de agradecimiento por todo el proceso que lideró en pro del campesino colombiano, en un territorio que es eminentemente agrícola, pero a veces se concibe de otra forma.

Fotografía tomada con permiso de Augusto Franco Gómez.

Monumento al campesino (Pupiales, Nariño).  Fotografía tomada por José René Arcos B.

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