“Lady Madrid”, la nueva Merkhel.

Tuve la fortuna de disfrutar una de las mejores alcaldías de Europa, la del socialista Enrique Tierno Galván en Madrid, un modelo universal de gobierno a emular. Igualmente viviendo en la capital de España, hice parte activa del radical movimiento ambientalista “Nuclear, no gracias”. En la transición democrática el centrista UCD (Unión de Centro Democrático) en cabeza de Adolfo Suárez, comandó el nuevo gobierno del país, pero al contrario, Madrid estaba en manos del profesor progresista Tierno Galván, que murió reelegido siendo alcalde.

En el sector de Arguelles en la calle Meléndez Valdez, paralela a Fernando el Católico y cerca de la Moncloa, sin saberlo previamente, compartí el piso con terroristas del GRAPO, dos de ellos los mismos autores materiales del asesinato del magistrado Cuenca (posteriormente capturados y condenados). Como estudiante universitario me convertí en simpatizante y activista del movimiento del puño y la rosa, el PSOE (Partido Socialista Obrero Español).

El péndulo español.

Más adelante vendría el triunfo con el inolvidable Felipe González y posteriormente con el ‘bambi’ Zapatero (ZP) y demás. La política en España ha sido pendular entre la derecha y la izquierda moderada; un bipartidismo compartido por el Partido Popular (PP) y el PSOE. El PP tuvo su origen en el falangista Alianza Popular del ultraderechista Manuel Fraga Iribarne.

Hace unos 7 años apareció una tercería, que más que eso fue un movimiento radical en cabeza de Pablo Iglesias con Unidas Podemos (UP), que intentó venderlo como alternativa ciudadana, pero luego se quitó la piel y mostró los dientes. Un poco más adelante aparecen dos más, el centrista Ciudadanos y el ultraderechista Vox.

En la segunda década del 2000, ante el bizarro y cuestionado gobierno del PP con Mariano Rajoy y frente a la amenaza de censura se ve obligado a adelantar elecciones, que no tuvo claros ganadores. Pedro Sánchez el líder del PSOE con un precario resultado y ante la falta de mayorías para gobernar se ve obligado a pactar con Iglesias, quien lo arrinconó y puso sus condiciones. Así Sánchez fue investido presidente del gobierno español por cuenta de Podemos y con Iglesias con una de las mejores tajadas del gobierno incluida la vicepresidencia y ministerios claves.

Pablo Iglesias fue una rueda suelta y era notoria la incomodidad de Sánchez, con públicas salidas de tono, irrespetos a la Corona y particularmente por su declarado apoyo al independentismo Catalán, que el PSOE y el PSC (socialistas de Cataluña) no comparten.

Madrid: la felicidad está en el café.

La comunidad de Madrid es la región más visible y clave en la política española. Su vigente presidenta, la conservadora Isabel Díaz Ayuso del PP, este año también se vio obligada a adelantar elecciones. En pocas semanas todo estuvo listo, incluyendo una accidentada campaña, donde se presentaron torpedos de todo tipo. Ante esta coyuntura Iglesias decide renunciar a la vicepresidencia y convertirse en candidato en Madrid para fortalecer su partido que tenía riesgo de desaparecer.

Ayuso es una mujer joven, muy segura de sí mismo, que disfruta de su ideología de derecha y que ha sabido hacer empatía con los madrileños. Hasta el punto de ser apodada de forma incómoda para la izquierda como “Lady Madrid”, el título de una reconocida canción.

Madrid es única, adorable, vivible y disfrutable, una de las ciudades más queridas y turísticas del planeta. Esta urbe pone en práctica lo descubierto por Harvard como el secreto de la felicidad: fortalecer las relaciones interpersonales y la magia de compartir un café. El madrileño típico es feliz bebiendo una caña, tomando una copa, disfrutando una opípara comida con vino, con domingos de paella y jueves de gazpacho; pero sobre todo yéndose de “tapas” y bebiendo un café en un bar. Su símbolo son las tabernas, o mejor dicho los lugares de encuentro para interactuar y hablar sobre lo humano y lo divino.

Madrid es la ciudad del mundo con el mayor número de cafés, bares o tabernas por cuadra. Nadie la iguala. Ese ritual es una delicia, es felicidad. Por ello Ayuso durante la pandemia protegió a los “taberneros”, el meollo del asunto de la ciudad. Fue duramente criticada desde Sánchez hacia abajo por la afectación de la pandemia y no ser rigurosa en los cierres de estos establecimientos.

Ayuso gana con sensaciones más que con ideología.

La campaña de Ayuso, aparte de las consignas obligatorias de un partido conservador, más que ideológica fue costumbrista. Hizo un video corriendo por Madrid y que dio mucho para hablar por bien y por mal pero que tuvo un fabuloso impacto publicitario. No había otra, “Lady Madrid” se ganaba el corazón de los taberneros, sus familias y sus clientes, es decir de la mayoría.

Todos los pronósticos daban como ganadora a Isabel. Pero el barómetro oficial del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) dirigido por el socialista José Félix Tezanos, la ponía ganando apenas, pero veía más como presidente a Gabilondo (candidato del PSOE), ya que según esa medición la sumatoria de los partidos de izquierda (Más Madrid, PSOE y UP) superaba a la derecha y hacían gobierno.

A las 20 horas del martes 4 de mayo, cinco diarios españoles (ABC, Vanguardia, El Mundo, 20 minutos y Huffington Post) coincidieron en el titular: ‘Ayuso arrasa’. Efectivamente, el número de diputados del PP (65) jalonados por Isabel supera a todos los de la izquierda juntos. Con casi la mitad de los votos solo para ella, Lady Madrid encumbró al PP no solo en Madrid sino en toda España.

El “efecto Madrid”.

Ayuso es la mujer de moda en Europa, joven, neoliberal, segura de sí misma, coloquial, agradable en imagen; hoy es el gran capital no solo del PP, sino de España. Le habla duro a Pedro Sánchez y opacó a un deslucido Pablo Casado actual líder del PP. No hay dudas continuará como presidenta de la comunidad de Madrid, la más visible, la más importante y reconocida, pero será con alta probabilidad presidenta del gobierno español, reeditando a su partido.

El CIS de Tezanos fue gran perdedor, se equivocó en esta oportunidad. Ayuso madrugó a cobrarle los insultos que duramente le había proferido Tezano, quien comentó que “los del PP son votantes de taberna, son gente de un un sector social que nuclea en torno de las tabernas, los bares, restaurantes y otros establecimientos similares”. Lugares que Madrid tiene de sobra. Con los primeros resultados Díaz Ayuso increpó con ironía a Tezanos: «Hola, tabernarios, ¿qué tal lleváis la jornada?»

El efecto Madrid es imparable en España y el triunfo de Ayuso también quita peso al independentismo catalán. Pedro Sánchez en lo personal políticamente es de mis simpatías, creo no lo hace nada mal como Presidente, es concertador, nada radical, joven y no se descompone. Pero Ayuso es una tromba y pone a tambalear a los dos del bipartidismo: Sánchez y Casado, cuasi perdedores. Lady Madrid, será la nueva Merkhel.

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