Carnaval Andino de Negros y Blancos

6 visitas

Compartir artículo en:

Al sur occidente colombiano se levanta un pueblo singular en sus costumbres, como singular es su geografía: montañas escarpadas, de más de cuatro mil metros, que alcanzan las nieves perpetuas, extensas altiplanicies que se elevan a más de 2.500 m.s.n.m., fértiles y enmarañadas selvas en donde confluyen la riqueza de la amazonia y la variedad del pacífico. En fin, es el departamento de Nariño, aquella tierra en donde el verde es de todos los colores, como bien lo vislumbró el poeta de todos los tiempos: Aurelio Arturo. Su capital es San Juan de Pasto, fundada en 1537 por los conquistadores españoles que llegaban de Quito por el Sur y de Bogotá por el norte; ciudad andina, fría, guardiana de su fe altamente representada en sus templos que resguarda la memoria de la arquitectura colonial y republicana. Más al sur, Ipiales, fundada por los españoles en 1538, se constituye actualmente en la puerta de entrada al país de los miles de turistas que transitan por el callejón andino, es la guardiana del bello templo de estilo gótico románico en donde se venera la imagen de la Virgen de las Lajas, resguardada en una ermita que ha sido denominada un milagro de Dios en el abismo, por su posición enclavada en el cañón del río Guáitara. Al extremo occidente, y bañada por el mar Pacífico, Tumaco, ciudad enclave en el intercambio cultural milenario existente entre las culturas precolombinas centroamericanas y las andinas más importantes. Y así muchos otros bellos pueblos que conforman el espíritu nariñense.

Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.

Desde $20.000 COP el día

Comentarios de Facebook

SOBRE EL AUTOR

Compartir en:

NOTICIAS RECIENTES