“El avance de la industria extractiva ha estado acompañado tanto por múltiples formas de violencia como por el deterioro y la eventual destrucción de los hábitats de las comunidades, como una de las iniciativas aplicadas para forzar su destierro y asegurar el control de las tierras abandonadas, con propósitos especulativos más que productivos”.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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