El 20 de julio No es nuestro

El 20 de julio y demás símbolos y eventos asociados a la historia nacional son configuraciones distantes al departamento de Nariño. La hegemonía ha usado dos mecanismos para instalar sus ideas y en consecuencia el orden sensible de las cosas: la escuela y los medios de comunicación. En la primera se enseña la Historia narrada desde el Centro, desde las plumas y visiones de las élites. Una versión que, entre otras, subordinó a Pasto y Nariño desde nuestro lenguaje, y a las comunidades y los territorios en la invisibilización de su ser, historia y cultura. Los símbolos y los relatos de la “nación” no son los del Cauca, ni los de Nariño, ni los de las regiones, sino los del centro y más específicamente los de las élites. Por esto, la transformación material del país debe enraizarse en la transformación de las narrativas desde sus regiones.

El otro son los medios de comunicación, fundamentalmente bogotanos, en cuyas noticias, dramas y espectáculos se ha comunicado una visión centralista, hegemónica y bogotana, cultivando desde ahí visiones del mundo, de consumo, modos de comportamiento, estereotipos, normas y hábitos sociales, y valores funcionales al sistema centralista. Estas configuraciones no son propias, no son nuestras. Tenemos otro origen y otro horizonte.

El patriotismo y sus símbolos institucionalizados, heredados, enseñados, y aún hoy transmitidos, son otra narrativa que junto a las estatuas y pedestales debe caer por llevar en sí una falsa versión de la historia y la visión excluyente del centralismo, sus élites y los desangradores históricos del país. La ruptura comunicativa en el sistema de valores hegemónico nos abre una gran puerta: la de volver a las raíces de nuestra Tierra.

Comentarios

Comentarios